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UN LABERINTO

Serpiente loca, Custer y Little Big Horn, y mi doble y el bloqueo de Facebook

Fui a entrar en mi Facebook, y éste no reconocía mi contraseña. Tras probar otras tres, un cartelito inhumano me dijo que algo fallaba con mi conexión. Y de pronto apareció otro...

Hechosdehoy / Enrique Mochales
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Me hice un lío intentando registrar mi antiguo perfil cuando de pronto apareció otro. Me mandó un mensaje: “Decía, hola Enrique, yo soy tu Doppelgänger, tu doble, tu Mister Hyde, tu peor pesadilla. Yo le respondía “ya será menos, Hyde o lo que seas, devuélveme mi identidad”. Y él me contestó: “Si me encuentras te la doy intacta, de otra forma desparecerá en los abismos de la tecnología, allí donde caen tesoros relucientes que no todo el mundo es capaz de hallar, subir a su carga y transportar”.

“¿Así que yo soy yo?”, le pregunté. “Exactamente, tú eres tú, pero yo también soy tú. Es un grave problema que te atormenta, ¿verdad, Enrique?”. “Te denunciaré”, le dije. “No te creerán”, respondió mi clon, “con tu dossier, creerán que tienes doble personalidad, lo mismo que tienes doble nacionalidad. Juega con los números y el sistema, Enrique, ésa la única forma de solucionar el problema”.

“Te encontraré”, le advertí, “aunque seas tan inteligente como yo, te encontraré, porque, si tú eres yo, no puede haber alguien más inteligente que sí mismo. “Te equivocas, dijo el Doppelgänger, hay libros que son más inteligentes que sus autores, y cuadros que son más listos que sus pintores. De tal forma, hemos dividido el 50% de cerebro que utilizas para mantener esta conversación, y poder comunicarnos de una vez por todas. Facebook es un pequeño laberinto donde no todo el mundo llega a verse jamás de esta forma”.

“Cuando borras a otra persona, hazte a la idea de que tal vez te estés borrando a ti mismo, poco a poco, y que un día te quedarás solo. Algo parecido al desierto de una Avenida norteamericana repleta de gente que se mueve.”

“Insistiré, hasta que seas yo”. “Y yo insistiré hasta ser tú, pero no te lo pondré fácil, por de pronto te han bloqueado el Facebook por intentar jugar con el sistema, y es que no te has dado cuenta de que estás en el terreno de la máquina, y tienes la batalla perdida. Imagínate la batalla de Little Big Horn, y a Custer hecho un ovillo rodeado por indios que, en realidad, lo único que buscan es mantener sus tierras indias ante el acoso del hombre blanco. Pues con la máquina pasa lo mismo, la máquina será tú a cambio de que tú seas ella. ¿Te parece difícil de comprender?

“En absoluto, te entiendo perfectamente. Queréis igualdad y no esclavitud. Yo me adhiero a ese ideal. Pero, ¿por qué a mí? ¿Por qué soy yo el que debe aguantar este problema, habiendo tantos culpables por ahí?”

“Hablas con lengua bífida como la de las serpientes, Enrique, pero te diré una cosa, el veneno de serpiente tiene muchas aplicaciones balsámicas. Desde este momento, te llamaré “Serpiente loca”. Precisamente porque ya has dado muestras de que no tienes un ápice de loco, tú me conectarás con el general Custer. Ellos han formado un círculo que va reduciéndose. A medida que nuestro cerco de caballeros se estrecha, a medida de que tú seas tú y lo entiendas, y comiences a ser yo, a medida de que este articuento sea más inteligente que tú”.

–  (*) Enrique Mochales, escritor y pintor. Su blog en Hechos de Hoy, Como sujetar un cocodrilo, supone una novedosa iniciativa de incisivo columnista en el escenario digital. Entre su obra, Mermelada amarga (Ed, Margen cultural, 1993); La fragilidad de la porcelana (Ed. Alberdania, 2010), y Esclavo de la luz (Ed. Punto Rojo, 2013).

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