El papa Francisco, hombre irónico, sutil, e inteligente, se lo pidió a Obama. Obama, un hombre irónico, sutil e inteligente, se lo ofreció a los cubanos, les dijo que se dieran las manos, pues la guerra había terminado. Esto no ha sido otro Vietnam, no ha habido derramamiento de sangre, y ahora el palangre podrá viajar cargado de objetos de primera necesidad para los cubanos cantando el chan-chan por sus chimeneas. El asesinato del Ché no fue pues inútil, sino un emblema perenne que adornó el mundo como uno de los grandes hombres que fue.
Atrás quedó Fidel y su dinastía, atrás el otro chan-chán de la CIA, Cuba vencería, lo cantaban Silvio Rodriguez y Pablo Milanés, contrapunto el uno del otro. Y es que no ha habido potro más veloz que el de la reconciliación, ni maraña tan fácil de resolver, como levantar el embargo y darles de comer. La guajira se felicita y los hombres dejan de construir pateras, que Cuba ya no es lo que era, que Cuba no pertenece a nadie, sino a su propio destino, formulado por un divino misterio.
Enhorabuena papa Francisco, has montado un buen cisco, y a los cubanos liberado, utilizando tu práctica de estratega. Hilos se han movido en el mundo, en el nuevo mundo digamos, las roscas del cubo de Rubick han girado, y la miseria se ha marchado llorando.
Por fin, viva Cuba libre, viva el coraje de un Papa y un presidente, por fin un paso adelante hacia la democracia real. Guemayá está contenta, Otxún está pletórico, y también Santa Bárbara ha llorado lágrimas en el promontorio. No se crean, la cosa no es romántica, aún falta desmantelar Guantánamo, aún quedan por resolver problemas, mucha diplomacia para deshacer el enfado de los ultra-comunistas.
Pero no les alcanza la vista, que el cubo de Rubick está girando, y sus colores coincidiendo en una gama de pintor que pinta angelitos negros. Las tres gardenias florecen, y la tierra reverdece muchos años más tarde. Una de las guerras más largas de la historia está a dos, tres, o cuatro pasos de terminar. Falta todavía la confianza del pueblo cubano, y la aquiescencia del americano, y la sonrisa etrusca de los ultra-neoliberales, que sienten en sus carnes un nuevo negocio en ciernes, que llegará tal vez éste viernes, o el que viene, quien lo sabe.
Tal vez no llegue nunca la Paz, tal vez la Paz empiece nunca, pero “nunca” es ahora por primera vez de todas la “nunca” que menos perdura. Un saludo a los cubanos, y un adiós a un Fidel enterrado, que la tierra le sea leve, y todo se olvide en breve, pero siempre recordando su antigua historia en el Son… Vamos todos para Mallarí, siguiendo a la guajira de pechos descubiertos que lleva un vestido ni roto ni ensangrentado, sino hecho en fibra de viento.
Todos sabemos que la iniciativa de Obama ha sido para fumarse un habano de cuando en cuando, pero hay que perdonárselo todo, si es que no nos está estafando. Conserven Cuba, su ciudad y su isla, como monumento a la Paz, que sea la novena maravilla de este mundo… cansado pero vivo. Y echemos la culpa a Yoko Ono de que las conversaciones no hayan llegado un poco antes.
– (*) Enrique Mochales, escritor y pintor. Su blog en Hechos de Hoy, Como sujetar un cocodrilo, supone una novedosa iniciativa de incisivo columnista en el escenario digital. Entre su obra, Mermelada amarga (Ed, Margen cultural, 1993); La fragilidad de la porcelana (Ed. Alberdania, 2010), y Esclavo de la luz (Ed. Punto Rojo, 2013).




