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LA TORMENTA INESPERADA

Gallardón frente a Rajoy, renuncia a la ley del aborto y crisis política abierta

Alberto Ruiz-Gallardón dimitió como ministro de Justicia no por un asunto de corrupción, o de negligencia en el desempeño de sus tareas, sino por convicciones morales, por principios.

Hechosdehoy / Juan Araluce Letamendía
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Alberto Ruiz-Gallardón no ha sido nunca santo de mi devoción, pero tengo que reconocer aquí que su dimisión de ayer (martes) me ha reconciliado con su persona. Estamos hartos de quejarnos de que en este país no dimite nadie, pues bien, esta parece una dimisión en toda regla: deja el Gobierno, el escaño y la dirección del Partido Popular. Y lo que es más encomiable, dimite no por un asunto de corrupción, o de negligencia en el desempeño de sus tareas, sino por convicciones morales, por principios. Algo insólito en la vida política española. ¡Enhorabuena, sr. Gallardón!

Tenía la impresión de que nuestro político era más bien frívolo pero después de lo de ayer quizá tenga que reconocer que estaba equivocado. Tengo para mí que en este fracasado empeño en rectificar la desdichada "Ley Aído" con el anteproyecto de Ley, aprobado primero por el Gobierno del PP y después abandonado por el mismo sin mayores explicaciones, el exministro de Justicia ha tenido siempre en su cabeza, durante la elaboración y defensa del anteproyecto y finalmente en su dimisión, el recuerdo de su padre José María Ruiz-Gallardón. Fue este político de la transición, miembro del Consejo Privado del Conde de Barcelona, presidente de Alianza Popular de Madrid, y vicepresidente cuarto de AP, fallecido a la temprana edad de 59 años, quien en su calidad de miembro de las comisiones de Justicia e Interior del Congreso de los Diputados fue el ponente y primer firmante del recurso de inconstitucionalidad presentado por los diputados de Alianza Popular contra la ley socialista que despenalizaba el aborto en tres casos concretos.

Dicho recurso provocó una sentencia del Tribunal Constitucional en la que se consideraba que "la vida humana es un devenir, un proceso que comienza en la gestación, en el curso de la cual una realidad biológica va tomando corpórea y sensitivamente configuración humana, y que termina con la muerte" y sobre el nasciturus señalaba que en tanto que "encarna un valor fundamental (la vida humana) garantizado en el artículo 15 de la Constitución, constituye un bien jurídico cuya protección encuentra en dicho precepto fundamento constitucional". El anteproyecto de ley ahora fracasado se inspiraba, según palabras del mismo Ruiz-Gallardón, en la doctrina emanada de la citada sentencia.

Hasta aquí Gallardón. Pasemos a Rajoy. El presidente del Gobierno ha repetido en varias ocasiones que es un hombre previsible: "Tengo unas ideas y principios y no los cambio de un día para otro, por eso soy previsible". La larga cambiada que pegó al anteproyecto de ley con el pie casi ya en la escalerilla del avión para irse a China me confirma en lo que venía pensando desde hace tiempo: lo más previsible de Rajoy es que es totalmente imprevisible. Los que votamos al PP en las últimas elecciones generales votamos un programa y unas ideas manifestadas por el partido, no votamos a un señor y le dimos un cheque en blanco para que haga o deshaga lo que se le antoje en cada momento.

"Aplicaré una gran rebaja de impuestos que es imprescindible para relanzar la Economía", dijo.

"Yo no soy como usted (Rubalcaba), lo que no llevo en mi programa no lo hago", dijo.

"Promoveremos la reforma del sistema de elección de los vocales del Consejo General del Poder Judicial, para que, conforme a la Constitución, doce de sus veinte miembros sean elegidos de entre y por jueces y magistrados de todas las categorías", dijo.

"Impulsaremos la aplicación de la ley de partidos, y de la ley electoral a las organizaciones políticas vinculadas a ETA. Instaremos las actuaciones oportunas en tanto esta banda terrorista continúe existiendo y existan organizaciones políticas que quieran legitimar, continuar, gestionar, justificar o defender el terrorismo perpetrado o el proyecto incompatible con un régimen democrático de libertades que ETA ha pretendido imponer. Adoptaremos las medidas precisas para impedir la utilización de las instituciones en cualquier actividad de apoyo, legitimación o justificación del terrorismo y de sus responsables", dijo.

Es probable que el sr. Rajoy piense que procura lo mejor para España y que puede hacer en cada momento lo que personalmente decida, obviando a su criterio personal los compromisos con los que se presentó a las elecciones. Es más, parece que ni siquiera tiene que dar explicaciones a los ciudadanos de sus vaivenes políticos. Quizá no se dé cuenta de ello pero a mi entender esta actitud supone un desprecio continuado a los ciudadanos que le han encomendado con su voto unas tareas determinadas. A este comportamiento se le ha llamado históricamente "despotismo ilustrado". Tengo que decir que al ser Mariano Rajoy una persona totalmente imprevisible, yo personalmente no me fío de él.


Juan Araluce Letamendía es Presidente del Consejo Editorial de Hechos de Hoy y de la alianza Media World.
 

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