Todo gran sacrificio acaba teniendo su recompensa, aunque tarde 12 años en llegar. El tenista alemán Alexander Zverev superó (6-1, 4-6, 6-4, 6-7(5), 6-1) este domingo al italiano Flavio Cobolli para conquistar el torneo de Roland Garros, su ansiado primer Grand Slam que se le venía resistiendo pese a ser uno de los mejores jugadores del mundo.
Zverev se desquitó de las finales perdidas en US Open 2020, Roland Garros 2024 y el Abierto de Australia 2025 respondiendo al peso del favoritismo.
Todas las miradas fueron hacia el alemán cuando, en un sorpresiva edición en París, quedaron fuera temprano Jannik Sinner y Novak Djokovic, además de la ausencia por lesión del español Carlos Alcaraz, campeón de las dos ediciones anteriores.
Tras convertir el matchball, Zverev se desplomó sobre la pista de tierra batida, casi en el mismo sitio que hace cuatro años en la semifinal contra Rafael Nadal. Pero este domingo no fue por dolor y sus lágrimas eran de alegría. El número 3 del mundo corrió hacia su palco para abrazar a los suyos, en especial a su abuela Natalia que suele ser su talismán y su mayor fan. Después volvió a su silla, escondió la cara entre las manos y lloró.
En el otro lado, Cobolli estaba lógicamente frustrado aunque el italiano y el alemán son buenos amigos. El público le aplaudió agradeciendo la final de cinco sets. “¡Estuve tan cerca! Por favor, déjenme ganar la próxima vez. Ha sido la mejor semana de mi vida. Para mí, esto es sólo el comienzo, todavía soy joven”, dijo a la grada. Como buen compañero, Cobolli se alegró por Zverev: “Nadie en el circuito desea este título más que tú. ¡Luchaste muchísimo por él!”, dijo a la hora de la entrega de premios.





