Soñaba que tenía amigos chinos. Soñaba que Rusia acababa de perder la guerra. Soñaba que el Estado Islámico se limitaba a una provincia de ultras que se dedicaron a velar sus secretos en el desierto de su corazón.
Soñaba que pertenecíamos todos a la misma secta. De izquierda a derecha, de norte a sur. Soñaba que los baobabs crecían fuertes. Soñaban las pandemias se suicidaban. Soñaba en un mar con ballenas. Soñaban que los japoneses se atrevían a comer carne y arroz blanco. Soñaba que mi madre rompía todas las facturas. Soñaba que el mundo giraba en contra de las agujas del reloj.
Soñaba que la muerte era una amante que se deslizaba en mi cuarto noche tras día. Soñaba que se abrazaba a mi. Soñaba que los ripios eran poemas. Soñaba que se acababan las penas.
Soñaba en Alí abriendo las puertas de la cueva. Soñaba que veía. Soñaba que estaba enamorado. Soñaba que todo estaba acabado de hacer, aún por hacer. Soñaba que el mundo giraba cual rueda de la Fortuna y que yo estaba, por fin, fuera.
En la calle, tan a gustito.
Soñaba que las navajas servían para perforar quesos gruyere.
En esos momentos, desperté.
Desperté soñando que las tropas se juntaban en el mismo lugar. Soñaba que las diferencias no obstaban para un mundo feliz. Soñaba que Aldous Huxley se equivocó. Soñaba que tenía amigos chinos. Soñaba que Rusia acababa de perder un partido en el Mundial. Soñaba que el Estado Islámico se limitaba a una isla en el desierto.
Soñaba que pertenecíamos todos a la misma Vida. De izquierda a derecha, de norte a sur. Soñaba que los baobabs crecían fuertes. Soñaban las epidemias se suicidaban. Soñaba en un mundo con ballenas. Soñaban que los japoneses se atrevían a comer flores, en lugar de aletas de tiburón. Soñaba que mi madre rompía todas las facturas. Soñaba que el mundo giraba a favor de las agujas del reloj.
Soñaba que mi muerte era una amante que me visitaba para hacer el amor. Soñaba que me cubría, como un semental. Soñaba que los ripios eran poemas. Soñaba que empezaban las penas.
Soñaba en Alí abriendo las puertas del Cielo con un Abracadabra. Soñaba que veía. Soñaba que estaba enamorado. Soñaba que todo estaba acabado de hacer, aún por hacer. soñaba que el mundo giraba cual rueda de la fortuna y que yo estaba, por fin, fuera.
En la calle, tan a gustito.
Soñaba que las navajas servían para perforar quesos gruyere.
En esos momentos, desperté.




