1. Inicio
  2. Opinión
  3. Comunidad de blogueros
  4. Odio los domingos, mi causa perdida (tradúzcase con Bing)

¿Y EL RESTO DE LOS DÍAS?

Odio los domingos, mi causa perdida (tradúzcase con Bing)

Los lunes uno se levanta maldiciendo, con energía y mala salud de hierro, se ducha y se prepara para la batalla, y sale pitando. Amo los lunes porque todo vuelve a empezar.

Hechosdehoy / Enrique Mochales
fjrigjwwe9r1_articulos:cuerpo

Porque ni las hojas de los árboles caídas en el parque se mueven, odio los domingos. Porque la siesta se alarga y produce pesadillas, odio los domingos. Porque todo está cerrado –habilísimo plan de la municipalidad para educar al turista impidiendo su exceso de consumo- odio los domingos. Porque esto no parece una ciudad europea, odio los domingos. Porque la gente se apoltrona en los bares por las mañanas como enloquecidos zombis que intentan entrar a un bar demasiado pequeño para contenerlos a todos, odio los domingos.

Los lunes son mucho menos deprimentes que los domingos. Los lunes uno se levanta maldiciendo, con energía y mala salud de hierro, se ducha y se prepara para la batalla, y sale pitando. Amo los lunes porque todo vuelve a empezar, las gruesas tuercas que mueven nuestro planeta se ponen de nuevo en movimiento. Porque las mujeres están especialmente bellas con cara de sueño, legañas y marcas de sábanas en la mejilla, adoro los lunes.

Los domingos son demasiado leves, blandengues, estreñidos y grises. En medio de la parálisis general, no hay posibilidad de ir a otro lugar que no sea un bar o el cine. El cine me produce claustrofobia –sólo los domingos- y únicamente me queda el bar tranquilo donde los ancianos echan una partidita de mus. ¿Qué fue del esplendor del sábado, su pompa, su circunstancia y sus gritos de alelados? Se transformaron en ceniza de muerto y acabaron en el sumidero de los domingos.

Eso sí, no me pierdo lo homilía de San Francisco –yo lo llamo así- para ver qué se le ocurre decir, con un mantra sosegador, mientras las multitudes muestran banderas y carteles para que se les vea en la tele.

Del resto de los días para qué vamos a discutir, el martes trae mala suerte, el miércoles es un cretino, el jueves –oh, aquellos jueves- la cosa se anima, y el viernes uno se enamora, como en la canción de The Cure. Los sábados-sabadetes, camisa nueva y dobletes, están demasiado repletos de gente, porque ya se oye aullar al lobo-hombre de los domingos. Y las madrugadas son una fiesta que termina en un paseo zigzagueante a casa, con ligue o sin él, en unas llaves que no entran demasiado bien en la cerradura, en un ascensor donde alguien suspira, y en una cama que defrauda si está desierta.

Definitivamente, aunque no sea mi día preferido de la semana, en comparación con los domingos ganan los lunes, donde los hombres y las mujeres se apresuran sin careta por las avenidas, ignorando los hermosos escaparates de fruta, y los trillones de tiendas de moda que se han multiplicado como hongos en la ciudad más elegante del mundo. Porque Bilbao no tiene nada que envidiar a ciudades como París, Londres, Nueva York, Tokyo, Milán, o Albacete. Activa, la gente que corre en bici parece que pica a sus compañeros en los pelotones –ejem- y compiten con el novísimo parque móvil que es el responsable del 50% de los cánceres de ciudadanos que no fuman.

Háganme caso, donde esté un lunes, que se quite el domingo. Y así será por los siglos de los siglos, hasta que la municipalidad abra las puertas de los comercios también éste día sacro, durante el cual se nos ordena descansar como a borregos, lo mismo que a los hebreos con el Sabbath. Yo quiero caos los domingos. Que uno trabaje y el otro no. Que en la selva virgen se abran las orquídeas y que no se suspenda el flujo de los arroyos salvajes. Que los seres humanos se enamoren, y no se queden en casa, en zapatillas y en bata, mirando un extraño aparato donde salen monigotes, y leyendo un raro dobladillo de papel con el que antes, en los viejos tiempos, nos limpiábamos el trasero después de habernos enterado de cómo estaba el mundo lleno de domingos.

Comentarios

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Fill out this field
Fill out this field
Por favor, introduce una dirección de correo electrónico válida.
You need to agree with the terms to proceed

twitter facebook smarthphone

ARCHIVO DEL AUTOR

Menú