-Ese es el problema, la ternura tampoco me basta a mí.
-Entonces, ¿qué hace ahí subido?
-Escuchar el canto de las aves del paraíso.
-¿Puedo subirme yo?
-Si le place, suba, pero le demandaré.
-¡Protesto! Usted no puede demandarme, siendo el juez.
-Yo puedo demandarle por los cuatro costados, amigo mío…
-¿Norte, sur, este y oeste?
-En este caso, hacia nordeste.
-Pues vaya, la que me ha tocado.
-Usted lo ha querido así, caballero, ha venido por su propio pie a los tribunales, y esos es lo que ocurre, los tribunales no pensamos, le juzgamos y punto.
-Punto pelota.
-Exacto. De cabeza.
-Cuando era pequeño me tiraba de cabeza, hasta de mi madre salí por ahí.
-De cabeza son los goles más espectaculares.
-No estoy de acuerdo con usted.
-Bueno, un buen lanzamiento en el ángulo tampoco está mal.