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HIPNOTIZAR A LOS CONSUMIDORES

Una hilera de bombillas calvas frente a la grotesca competencia navideña

Los escaparates de los centros comerciales se convierten en belenes mecánicos con funciones diarias, y a Santa Claus le salen chispas del culo de menear tanto la campana.

Hechosdehoy / Enrique Mochales
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“Ahorra luz”, dicen los altavoces mediáticos durante todo el año, y dentro de un mes y pico asistiremos al mayor despilfarro, al derroche de electricidad más flagrante que se haya producido nunca en el mundo.

Los escaparates de los centros comerciales se convierten en belenes mecánicos con funciones diarias, y a los señuelos de Santa Claus les salen chispas del culo de menear tanto la campana.

Cualquier adorno, por ridículo y nimio que sea, tiene su enchufe y ya gasta lo suyo. Ciudades como Paris, Londres o Nueva York rivalizan por ser los lugares más iluminados del mundo, en una grotesca competencia navideña.

Considerado objetivamente, desde una perspectiva solidaria con la miseria que atenaza a tres cuartos de la población mundial, el fenómeno es una obscenidad del mundo occidental.

Afortunadamente, las autoridades de Bilbao no se han interesado por competir con París, Londres o Nueva York en cuestión de brillo, sino de buen gusto. Por lo visto, encenderán las luces una semana más tarde, economizando al máximo en materia de adornos callejeros.

En el ojo del huracán comercial, cientos de miles de luces se encienden y se apagan febrilmente para hipnotizar a los consumidores, entre los cuales estoy yo. Sueño que a medida que me alejo de la Gran Vía, las luces disminuyen, los motivos decorativos se hacen más modestos, encogen de tamaño y se reducen a un garabato o a una hilera calva de bombillas.

Doblo la esquina en mi sueño, y sigo caminando por una calle aún más discreta.

Esta ni siquiera tiene parafernalia luminosa. Por lo visto, aquí debió de nacer el Mesías.


(*) Enrique Mochales, escritor y pintor. Su blog “Como sujetar un cocodrilo” supone una novedosa iniciativa de incisivo columnista en el escenario digital. Entre su obra, “Mermelada amarga” (Ed, Margen cultural, 1993); “La fragilidad de la porcelana” (Ed. Alberdania, 2010), y "Esclavo de la luz" (Ed. Punto Rojo, 2013).

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