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EPISTOLARIO

Santiago de Misiones: Otro mundo en otras tierras

A mis siete años viví lo que para mi ha sido una película preciosa. Andar descalza por las calles de tierra colorada, meterme en los grandes charcos tras las torrenciales lluvias...

Hechosdehoy / Juan Carlos y Francisco Javier Melero
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La primera vez que visité Santiago, en Misiones, fue en el año 2006. Me pasé 12 horas en un avión hasta que llegamos al aeropuerto de Buenos Aires. Allí hicimos una escala de 4 horas y vuelta a subirme a otro avión que nos llevó hasta Asunción, la capital de la República de Paraguay. Por aquellos días aún no había cumplido los 7 años y no dudé un momento en hacer un viaje con mis padres de miles de kilómetros. Quería saber si era verdad lo que contaba mi papá y lo que veía en aquella colección de imágenes de La Memoria Compartida, en las que siempre estaba trabajando.

La experiencia de aquel viaje fue extraordinaria. Descubrí otro continente, nuevos y diferentes paisajes, gentes con las que tenía en común hablar el mismo idioma, aunque ellos lo hacían con un acento muy peculiar, arrastrando y pronunciando mucho las erres. A otros no les entendía, hablaban un idioma extraño para mi, el dulce idioma guaraní, la otra lengua oficial del país.

Durante algo más de un mes viví lo que para mi ha sido una película preciosa. Andar descalza por las calles de tierra colorada, meterme con mis amigos en los grandes charcos después de las torrenciales lluvias, montar a caballo y pasear por las calles del pueblo, subirme a los naranjos para exprimir con mis propias manos el rico jugo de su fruta, ir en bici a casi todos los sitios, acostarme más tarde en una humilde habitación, vivir en una casa donde las ventanas no tenían cristales, disfrutar cada jornada de las maravillosas comidas que nos hacía Carmen Báez, ir de excursión con mucha gente en un divertido y destartalado “colectivo” a las reducciones jesuíticas. Inolvidable. Un recuerdo para toda la vida.

Dos años después, en julio de 2008, volví de nuevo. A mi madre, que estaba en el tercer mes de embarazo de mi hermano Carlos, un problema médico le impidió hacer el viaje con nosotros. No lo dudé tampoco en esta ocasión, para allá que me fui.

Con casi 10 años iba a reencontrarme con aquellos paisajes y con mis queridos amigos del departamento de Misiones. Allí me estaban esperando Celeste, Hugo, Walli, Umberto, Richard, Alejandra, Verónica, Hans, Pia, Swen, Christian, Ana Paula, Héctor y, un largo etcétera. En Boadilla de Rioseco, aún siendo un pueblo más pequeño, no podía disfrutar de la misma libertad que en Santiago Misiones. Una visita que espero repetir muchas veces y que recomiendo a cualquiera. A ti también aunque no hayas cumplido todavía los siete años.

El 28 de septiembre de 2014 cumplí 15 años. Mi padre me ha regalado otras vacaciones en Santiago.


Foto: © FranjaMelero

FranjaMelero está compuesto por Francisco Javier Melero y Juan Carlos Melero. En 1981 se creó el grupo multidisciplinar Franja desde la revista La Luna de Madrid. En el año 2000 comenzó una nueva andadura desde el Centro I+D de la Estampa Digital en la Calcografía Nacional. Desde entonces más de 220 artistas de diversos países han recibido asesoramiento para crear, con las nuevas herramientas informáticas, obra gráfica.

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