Desde hace años, diciembre se ha convertido en el principal mes en el que bancos y aseguradoras lanzan sus campañas de captación de planes de pensiones, no sólo de apertura, sino también de traspaso de otras entidades. Los planes de pensiones son muy atractivos para los bancos, ya que suelen suponer recursos a largo plazo que generan buenos ingresos por comisiones. El cliente en muchos casos suele contratarlos por razones fiscales. En este mes, puede calcular aproximadamente cual será su pago en la próxima declaración de la renta y que cantidades puede desgravarse, con lo que minimiza el pago de impuestos.
Siendo una buena razón, nunca debe ser la más importante o el motivo por el que contratamos un producto de previsión. La razón será conseguir la renta o capital necesarios que nos garantice la jubilación. La situación así lo reclama. En este mes el Gobierno ha vuelto a usar 8.000 millones de euros del Fondo de Reserva de la Seguridad Social para hacer frente al pago doble de este periodo (paga normal y extraordinaria de diciembre).
Esta problemática continuará por el desequilibrio entre población activa y un número de jubilados que no deja de subir por la mayor esperanza de vida y la baja natalidad en España. Ante ello, el futuro nos deparará recibir menos por la pensión aunque necesitemos más recursos. La solución, prepararnos para el futuro con cualquier producto de previsión existente en el mercado ¿Cuál elegir? Las características de los mismos y la nuestras propias nos marcarán el camino.
Plan de pensiones
Los planes de pensiones son los más conocidos. Se trata un producto de previsión, cuyo objetivo es conseguir una renta o capital a la hora de la jubilación, que nos permiten obtener beneficios fiscales mediante la reducción de las aportaciones que realicemos en la base imponible del Impuesto Sobre la Renta (IRPF). Estas reducciones tienen unos límites.
Actualmente estos son el 30% de nuestros ingresos de trabajo (incluidos los de actividades profesionales si somos autónomos) hasta un máximo de 10.000 euros (12.500 para los mayores de 50 años) pero el próximo año se reducirá a 8.000 euros anuales.
Existe una enorme gama de productos en el mercado, desde los más arriesgados de -renta variable de todas las categorías- a los más seguros como la renta fija. Hasta que llegue el momento del rescate del plan, podemos hacer tantos traspasos como queramos, de un producto a otro, adaptándolos a nuestras necesidades a lo largo del tiempo. Lo recomendable es que busquemos más beneficios al principio con planes que invierten en renta variable y más seguridad cuando se acerque la jubilación, con renta fija o garantizados.
Pero los beneficios fiscales tienen un “coste”, y este es tener una liquidez limitada. Sólo podemos rescatarlos además de la jubilación tras muerte, invalidez, paro de largo jubilación y a partir del próximo año, si cumplen 10 años de antigüedad.
Plan de previsión asegurado (PPA)
Los planes de jubilación en los que se engloban los planes de previsión asegurados (PPA) tienen los mismos beneficios fiscales que los planes de pensiones, pero les diferencia un punto importante, la seguridad.
Mientras que en la mayoría de los planes de pensiones la rentabilidad es desconocida (la única excepción la encontramos en los garantizados) y podemos incurrir en pérdidas por nuestra inversión, en los PPA no, ya que tenemos una rentabilidad asegurada así como el 100% del capital. Por ello, son productos ideales para quien no les guste el riesgo o su jubilación sea cercana y no quieran arriesgar beneficios obtenidos.
Plan Individual de Ahorro Sistemático (PIAS)
Los PIAS no son un producto exclusivo para la jubilación, es un producto de ahorro a medio plazo que también nos puede ayudar a conseguir un capital para cualquier objetivo. Es seguro, conocemos la rentabilidad de antemano pero su fiscalidad es completamente diferente.
Las aportaciones nos desgravan pero a la hora de la retirada del mismo al vencimiento (En 5 años a partir del 2015, en 10 actualmente) no hay que pagar impuestos por los beneficios obtenidos.
Cuentas, depósitos y fondos de Inversión
Si quiere ahorrar, con total libertad y sin ataduras, puede utilizar cualquier producto financiero existente, aunque con ellos no tendrá ningún beneficio fiscal, ni con las aportaciones ni a la hora del rescate.
Para los que menos les guste el riesgo puede utilizar depósitos y cuentas de ahorro en los que ir dejando su ahorro periódico. El mayor hándicap de estos productos es que actualmente ofrecen apenas rentabilidad. Si quiere ganar más, para eso están los fondos de inversión.
Su funcionamiento es similar a los planes, de hecho detrás de cada plan hay un fondo, invierten en diferentes categorías de activos (los hay de más arriesgados a menos) y permiten también el traspaso a otros fondos sin tener que tributar por ello. No hay desgravaciones pero puedes recuperar el dinero invertido siempre que quieras, con total libertad.




