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Quantitative Easing para impulsar inflación y economía, un plan con mayoría en BCE

El Banco Central Europeo mantuvo los tipos en mínimos históricos y activó su programa de estímulos hasta finales de 2016. El 80% del riesgo corresponderá a los bancos centrales nacionales.

Hechosdehoy / Antonio Gallardo
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Mario Draghi parece siempre tener un as en la manga para sorprender, para bien o para mal a los mercados. La compra masiva de deuda -el programa Quantitative Easing (QE), Expansión Cuantitativa– era esperada por casi todos desde hace semanas, pero no la cuantía. Si los analistas hablaban de 50.000 millones al mes, es decir 600.000 millones al año, la cifra final ha sido muy superior, 60.000 millones al mes, que de marzo de este año a septiembre de 2016 pretenden ayudar a que llegue la liquidez al mercado.

Con ello, el Banco Central Europeo (BCE) (un plan aprobado por mayoría con el Consejo de Gobierno) sigue liderando las medidas de recuperación y crecimiento de una Eurozona sumida en un parón económico -quizá con la excepción de España- frente a otros países desarrollados como el Reino Unido y especialmente Estados Unidos. Con toda la Zona euro en una deflación estacional y muy vinculada a la caída del precio del petróleo, esta no deja de ser una amenaza a largo plazo si lleva a un descenso de la demanda interna. Por todo ello, se sigue necesitando reactivar la economía y a falta de que se concreten otras medidas de estímulo como el denominado Plan Juncker de inversión en proyectos productivos estamos prácticamente sólo en las manos del Banco Central Europeo.

Más presión a la baja en los tipos de interés

Con el precio del dinero al 0,05%, poco más se puede hacer en este sentido. Pero también la compra de deuda estimula los tipos a la baja. De hecho, desde los últimos días de diciembre, en los que se empezó a descontar esta medida el Euribor aceleró su descenso, rompiendo primero la barrera del 0,30% y acercándose cada vez más al 0,25%. Con todo ello, veremos como el ahorro recibe su enésimo castigo y tanto depósitos como cuentas remuneradas verán recortadas una más que menguada rentabilidad. El mecanismo de transmisión volverá a ser muy rápido, de hecho ya estamos viendo reducciones en remuneración. En las cuentas remuneradas será muy difícil encontrar productos por encima del 0,5% en cuentas remuneradas -salvo periodos promocionales u otro tipo de ofertas limitadas en cantidades y tiempo- y poco más del 1,5% en depósitos y siempre para cantidades importantes y plazos dilatados.

El problema es que en la financiación este movimiento será más limitado. Sí se seguirá incentivando la bajada de tipos en préstamos al consumo e hipotecas, pero lo veremos tímidamente y de forma muy condicionada a la contratación de otros productos que encarecen enormemente la contratación. En el arranque de enero ya hemos visto una hipoteca a Euribor + 1% comercializada por Kutxabank, pero con condiciones difícilmente alcanzables por muchos -ingresos de 3.000 euros al mes- y con la contratación de seguros, compras mínimas con tarjeta… Hasta que estos condicionantes no se eliminen, poco se notará el impulso a los préstamos hipotecarios.

Respecto a las empresas se es moderadamente más optimista, se espera y ayudará con esta medida más financiación y más económica. De hecho el ICO estima reducir de forma importante su volumen de créditos ya que esta posición la ocuparán los préstamos a través de fondos propios. El crecimiento del préstamo empresarial ayudará al crecimiento económico y a la creación de empleo.

El efecto indirecto de la debilidad del euro

También esta medida llevará a que el euro siga retrocediendo frente al dólar. Un euro más débil beneficia las exportaciones al abaratar sus productos y hacerlos más competitivos. Esta medida beneficia a países claramente exportadores como Francia y Alemania y en menor medida a España que sí se beneficiará más de la afluencia de turistas de monedas ajenas al euro.

En el lado negativo están las importaciones y especialmente en la que somos más dependientes, las de productos energéticos. Afortunadamente, el petróleo ha caído fuertemente -un 60%- y por tanto no estamos notando esta subida de precios en nuestra factura energética. Lo que si se notará es que los productos propios serán más competitivos y podemos ver cierta recuperación en las manufacturas nacionales, especialmente en calzado y textil.


– Ver en Hechos de Hoy, Mario Draghi pendiente de los riesgos de deflación y los comicios de Grecia.

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