A la noche siguiente, siempre tendrás un resto de purpurina en tu cara, incluso aunque te duches. Así que ve a la hoguera de San Juan, y salta sobre el fuego. Así quemarás tu purpurina de recuerdos.
Quema todo lo que ya no te sirva o no quieras poseer, y estarás a salvo de los malos recuerdos.
Arroja pétalos de rosa al agua del mar, y báñate sin temor a las sirenas ni a los tritones. Después bebe un poco de hidromiel de los dioses, y acuéstate en la arena, y mira la constelación de Orión, y el carro en el cielo.
Pon una vela flotante en un vaso de agua aromatizada, y embriágate con el suspiro del día que se apaga.
Piensa que la fiesta de las hogueras es un ritual mágico, y que viene de mucho más allá de los Santos: del solsticio de verano. Ya los antiguos druidas lo practicaban hace miles de años.
Refúgiate bajo tus buenos deseos para todo el año, y proponte algo tan simple y complicado como ser feliz.
De la hoguera brotarán chispas, que llevarán tus anhelos al cielo.




