No somos tontos ni estamos deprimidos. La crisis no importa durante estos meses de verano.
Los besugos y las merluzas, las lubinas a la sal y las gambas a la plancha con sangría nos hacen olvidar los malos ratos del invierno.
Pero hay que estar alerta, no vaya a ser que un tiburón se coma a tu hijo cerca de la orilla de la playa, y los tiburones siempre han sido de derechas de toda la vida. Sus mandíbulas son capaces de abrirse desmesuradamente y devorar todo lo que encuentren a su paso.
El PP maniobra inútilmente en la escena política, para conservar un escaño donde asentar sus posaderas. Resulta que el verano es esto: un cielo azul, un viejo mirando la televisión en un bar, el cielo y el sol.
Fuera esto: un verano, un joven viviendo en la calle, un ángel que llega más adentro, junto a los servicios y ganar, y a ganar, y a ganar, dice…
El televisor, el deporte.
Resulta que la “juventud” es esto: sincronizar los relojes en concierto, el tiempo y la temperatura, las miradas clavadas en un par de piernas.




