Escarbo los agujeros a dos centímetros
Armado con una lanza que desprende
Incienso venenoso
Donde la carcoma trabaja afanosamente
Escribiendo grutas entre las letras
Como hambrientos mineros
¡Qué rico debe de estar Baudelaire!
¡Qué sabrosa su veta de dolor!
Si afinas el oído en mi biblioteca
Podrás oír el silencio atronador de “Las flores de mal”
Pero no encontrarás el libro
Con los ojos cerrados.
En las cuevas de sus versos
Podrás encontrar descanso si estás agotado
De la pareja, los niños y el sol
Durante este verano.




