1. Inicio
  2. Opinión
  3. Comunidad de blogueros
  4. La vida de papel, o los sentimientos recortables

DEEP IMPACT

La vida de papel, o los sentimientos recortables

Desde la Ópera de Sydney hasta las Torres Gemelas las tijeras sin punta de los diarios recortan la historia del mundo, como si la materia prima de la que estamos hechos fuera el frágil papel.

Hechosdehoy / Enrique Mochales
fjrigjwwe9r1_articulos:cuerpo

Según se mire, el mundo es un inmenso recortable. Puede parecer una tontería a primera vista, pero fíjense, ese helicóptero Apache que vuela sobre cielo enemigo está colgado en una página de Internet hecho recortable, para que los niños jueguen a que lanzan misiles de papel sobre un hipotético enemigo de plástico verde que avanza sobre la alfombra y los sofás. Incluso es posible encontrar un carro de combate blindado, con las instrucciones más sencillas, en el cual se pueden introducir, si se desea, pasajeros que se derretirán al primer petardo, y que se convertirán en manchas pegajosas parecidas a los chicles.

La cosa no se acaba ahí. También se pueden hallar la Casablanca, el Empire States y la Estatua de la libertad. Añadirles un Godzilla, un King Kong o cualquier otro monstruo amenazante de papel es optativo. Como ustedes se imaginan, uno puede organizar una auténtica catástrofe al estilo Deep Impact, o cualquier otra película del género, con la sabia utilización de efectos especiales –como bengalas de cumpleaños y cerillas- a lo Ed Wood. Claro que a veces simplemente basta con el aplastamiento manual del recortable para crear el efecto de chafado ideal.

Lo malo de hacer recortables, o lo bueno, es que si se construyen muchos se acaba recortando la realidad cotidiana. Uno va por la calle, ve un automóvil, y ya está pensando en cómo se podría recortar. Llegados a este extremo, incluso los humanos se vuelven recortables: la madre con el cochecito del niño, la señora que vuelve con las bolsas de la compra, el ejecutivo que camina con su maletín. En un descuido, incluso ese perro que trota por la acera y que se detiene junto a un árbol para levantar la pata, puede convertirse en un perro de papel. Solo hace falta un detenido análisis, por parte de unos ojos expertos, para transformarlo inmediatamente en una plantilla, teniendo en cuenta la exactitud de la escala y las proporciones. Lo más difícil, por supuesto, es el chorrito de pis.

Hasta la melancolía y la tristeza deberían ser recortables, y, por supuesto, el amor, pero por lo visto nadie se ha encargado de transformar estas abstracciones en papeles que doblar. Los recortables han olvidado las emociones humanas, porque ¿Quién es capaz de recortar una risa sincera, un perdón que no llegó a tiempo, un abrazo arrebolado?

Según los manuales, uno debe empezar a preocuparse cuando se ve a sí mismo como un recortable. Pero eso no suele suceder. Normalmente se considera una actividad sana y entretenida, parecida al ganchillo. Algo para pasar el rato. Desde la Ópera de Sydney hasta las Torres Gemelas -que también se encuentran convertidas en recortables en la página gratuita www.papertoys.com- las tijeras sin punta de los diarios recortan la historia del mundo, como si la materia prima de la que estamos hechos fuera el frágil papel.

Comentarios

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Fill out this field
Fill out this field
Por favor, introduce una dirección de correo electrónico válida.
You need to agree with the terms to proceed

twitter facebook smarthphone

ARCHIVO DEL AUTOR

Menú