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REALIDAD Y FICCIÓN

La trayectoria del caballero andante que no leía

Poco a poco, dejó de distinguir entre realidad y ficción, el peligro que le gustaba, ahora le daba asco, las mujeres no le gustaban, quizás tan solo los viejos y los niños.

Hechosdehoy / Enrique Mochales
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Le prohibieron todo: comer, beber, fumar, hacer al amor, engordar en exceso, adelgazar demasiado, hablar por los cuatro costados, callar cuando no había nada bonito que decir, y el resultado fue un cadáver.

A principio “el cadáver” andaba por la ciudad y se consiguió el respeto de todos sus conciudadanos, después comenzó a flojear y se rieron de él.

Unos creían que era pintor, otros poeta, otros escritor, los más un niño de teta, un cineasta, un diletante, un actor.

El decía: “soy todas cosas”, y se repetía para sus adentros, ¿qué importancia tiene eso? Lo importante es no decirlo, llegó a la conclusión, hacerse con un gato y pasarse los fines de semana en casa, acariciando a su compañero.

Poco a poco, dejó de distinguir entre realidad y ficción, el peligro que le gustaba, ahora le daba asco, las mujeres no le gustaban, quizás tan solo los viejos y los niños.

Y así comenzó la trayectoria del caballero andante que no leía, que no necesitó de libros de caballería, para ver el mundo como un sueño, como cuando era pequeño.

Sus palabras se transformaron en poesía, y sus farsas en citas, mas ninguna cita tenía con ninguna chiquita.

Todas y todos le conocían porque le había aconsejado andar, y estaba más visto que el tebeo, ¡quién te ha visto y quién te ve!

Pobre caballero con el arma dura, sin poder usarla en ninguna batalla, quizás fue suya la culpa, o la responsabilidad de tal hazaña.

Pronto su nombre se convirtió en leyenda y dejó como herencia la historia más bella jamás contada, que de un golpe fue cercenada.

Un día, el listo dijo: me marcho. Más la población no quiso, se le prendió en la plaza, y allí mismo prepararon la hoguera.

Bailaba y cantaba como un cátaro, cuando las llamas le abrasaban, o al menos era eso lo que la leyenda contaba.


(*) Enrique Mochales, escritor y pintor. Su blog en Hechos de Hoy, Como sujetar un cocodrilo supone una novedosa iniciativa de incisivo columnista en el escenario digital. Entre su obra, Mermelada amarga (Ed, Margen cultural, 1993); La fragilidad de la porcelana (Ed. Alberdania, 2010), y Esclavo de la luz (Ed. Punto Rojo, 2013).

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