La palabra “farsa” viene del vocablo latino farcire, que significa “rellenar”, por la costumbre de emplear las farsas como breves interludios cómicos en los dramas serios. El Diccionario de la RAE recoge cuatro significados:
1.- Pieza cómica, breve por lo común, y sin más objeto que hacer reír.
2.- Compañía de farsantes.
3.- Obra dramática desarreglada, chabacana y grotesca.
4.- Enredo, trama o tramoya para aparentar o engañar.
Cualquiera de los cuatro viene como anillo al dedo para calificar la comparecencia en Bilbao de la llamada Comisión Internacional de Verificación (CIV) encabezada por el srilanqués Ram Manikkalingam para explicar cómo ETA les ha contado que deja “fuera de uso” parte de su armamento, y decirnos que ellos les creen y que nosotros también debemos creerles. Como acompañamiento emitieron un video –entregado previamente como exclusiva a la BBC– en el que se ve al tal Manikkalingam acompañado del sudafricano Ronnie Kasrils observando una mesita en la que dos encapuchados de la banda han depositado 3 pistolas, un fusil, dos granadas y unos kilos de explosivo… Todo muy cómico, si no fuera porque, como la farsa latina, es sólo un interludio en medio de tanta tragedia.
Todos los grandes periódicos nacionales coinciden en el diagnóstico. El Mundo titula: “ETA: desarme de mercadillo”. El País: “ETA escenifica un amago de desarme ante los verificadores”. ABC: “La farsa del desarme. ETA consuma su paripé”. El Periódico de Catalunya: “Desarme exiguo”. La Razón: “Un arma entregada por cada 214 muertos”. Parece que sólo Manikkalingam y su mariachi se lo han creído: “Confiamos que es un paso creíble y significativo”, sentenciaron. ¡A otro perro con ese hueso!
Es evidente que la destinataria de todo este montaje es la opinión pública internacional. Por eso creo que es importante dejar constancia en Hechos de Hoy -periódico digital español pero con una gran proyección en el continente americano y numerosos lectores de Latinoamérica y Estados Unidos– que tras una historia de cincuenta años de terror, muerte y destrucción, para imponer por la fuerza en una sociedad democrática sus ideas totalitarias, aquí en España nadie honesto y con sentido común cree en la buena voluntad de estos pistoleros.
Aquellos pocos que les siguen el juego lo hacen por mezquinos intereses políticos o porque el terror, que poco a poco y de manera inconsciente ha penetrado en las fibras íntimas de los más cercanos al drama, les lleva a querer apaciguar como sea a la fiera que durante años ha estado rondando a su alrededor “buscando a quien devorar”.
No se crean nuestros lectores americanos lo que les cuente la BBC y los llamados verificadores internacionales (por cierto, ¿quién les ha nombrado? ¿quién les paga?). Todo este teatro es para blanquear la imagen de la banda terrorista ante el mundo. De ahí también la copia del Guernica que presidía el esperpento. “Y menos mal –como escribía Santiago González en El Mundo– que eligieron las capuchas negras. Un negro junto a dos tipos con capuchas blancas iba a confundir mucho en las portadas de la prensa de Alabama”.
– Juan Araluce Letamendía es Presidente del Consejo Editorial de Hechos de Hoy y de la alianza Media World.
– La Audiencia Nacional ha citado a los seis miembros de la Comisión de Verificación Internacional (CIV) para que declaren como testigos e identifiquen a los miembros de ETA (Euskadi Ta Askatasuna) con los que se han reunido. Agentes de la policía entregaron la citación al sudafricano Ronnie Kasrils y al británico Chis Maccabe.







