La familia Espanto está en el salón. Tienen fama de aburridos. Por supuesto, se aburren. El gato Desgana ni siquiera duerme. La abuela Abulia tricota bajo el carillón.
La madre Hastío corta florecitas de charol. El padre Tedio mira el televisor. Y su hijo, Muermo, tampoco se libra del rumor. El otro día les llamaron los primos, los Horror, y pasaron una angustiosa velada en el salón.
Por supuesto, se aburrieron un montón. La Desgana jugaba con el Hastío, y la Abulia charlaba con el Tedio. No había remedio. Eran todos un tostón.
De pronto, se confesó la prima Felicidad enamorada, y Muermo le declaró también su adoración. Por fin llegaron a un acuerdo, y se juraron fidelidad: ¡eso sí que era amor! ¡Se querían tanto, tanto!
Así comenzó otra familia pavorosa. Pero ellos creyeron que eran una pareja hermosa, entre el Horror y el Espanto.




