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GUSTO POR LOS NÚMEROS

La cábala de la suerte, o el naipe y el dado

Esta es la cábala secreta de la suerte. Cuando hay dinero y amor, hay suerte. Podríamos estar eternamente contando números inspirándonos sobre la fotografía...

Hechosdehoy / Enrique Mochales
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Miren atentamente la fotografía que ilustra este microrrelato. Y sumen:

6+6 (de la carta y del dado) =12 / 12+6 (de las caras del dado) =18 / 1+8 =9 / 9 al revés 6 / 6+9 (del lado del naipe al revés) =15 / 5+1=6 / Y 6 al revés 9 / Juntos los dos= ¡ 69 !

Pero si tomamos simplemente el 6 de la carta y el seis de la cara del dado visible nos sale 6+6 =12 y 1+2 =3. Siempre el 3. El número sagrado, el triángulo, la santísima trinidad. El 3.

Esta es la cábala secreta de la suerte. Cuando hay dinero y amor, hay suerte. Podríamos estar eternamente contando números inspirándonos sobre la fotografía, y, jugando con ellos, nos daría el resultado final del 3, el 6 y el 69 (¡qué número más interesante!).

Un matemático, en su día, demostró la existencia de Dios mediante las matemáticas. Dicen que las matemáticas son como la música del Universo. Yo, de joven, sacaba muy malas notas en matemáticas. Son la pesadilla de cualquier escolar, porque las matemáticas que enseñan los maestros no son divertidas, ni siquiera eminentemente prácticas para la vida diaria, con la excepción del % si ustedes quieren.

Cuando era niño, a la hora de las matemáticas, me dedicaba a dibujar en el libro. Muchas veces hice el ridículo ante mis compañeros cuando me llamaban a la pizarra. Me quedaba paralizado, inmóvil, como una estatua. Sin embargo, ahora me empiezan a gustar los números.

El 3 es el triángulo de los cristianos, el 6 las seis puntas de la estrella hebrea. Cada uno tiene su significado simbólico. No lo he consultado, porque espero que ustedes lo imaginen por sí solos.

El 0 es un número muy importante, sobre todo cuando se trata de añadirlo a cifras millonarias. Y el nueve un número que ríe. Y no digamos el infinito, la cinta de Moebius, y el Infinito elevado al Infinito, dos moscas que se persiguen.

Así que pido a los maestros que enseñen las matemáticas con gracia, y con sentido del humor. Nunca un niño se lo agradecerá suficientemente, pero verán un brillo en sus ojos, un resplandor. Y dejemos la raíz cuadrada para otro momento. No creo que ningún árbol la tenga así. Y a mí no me hace falta para vivir feliz.

Y olvidémonos del 666. Sumados dan 18, y 1+8 = 9. El número que ríe. Justo el que está en la parte inferior derecha del naipe. Y además, en realidad el 666, son tres números. El tres, siempre el 3. El triángulo, la divinidad, madre e hijo y espíritu santo.

Mi cifra favorita. La que sacaba en mis exámenes de matemáticas.

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