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CONVERSACIÓN EXPLOSIVA

¿Equitación? Llegar al galope ya caliente y bien preparado

La conferencianta y el conferenciante se sientan en la mesa más privada del restaurante. La botella de vino ya está preparada. El hombre la toma de la mano, y le dice...

Hechosdehoy / Enrique Mochales
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-Permíteme que te trate de tú. Nunca creí que fueses tan bella.

-Si empiezas al galope………..mal –responde ella.

-No, primero al paso, luego al trote, después al galope.

-Claro, las velocidades van entrando en orden.

-Sí… De lo contrario el animal no está caliente –concluye el hombre.

La conferencianta bebe un sorbo de vino, dejando una huella de carmín en la copa, y prosigue:

-Si saltas, no llegas a la meta.

-Pues yo una vez salté, me morí de miedo, pero fue una gozada seguir galopando –repone el conferenciante, bebiendo también un sorbo de vino.

-Creo que antes hiciste mentalmente el paso y el trote –dice ella, sonriendo.

-Pero casi se me para el corazón de ansiedad.

-¿Ves? Qué bonito es eso: llegaste al galope ya muy preparado.

-El animal también estaba ansioso por galopar.

-Si, suele ser mutuo y contagioso –ríe ella con una carcajada cristalina.

-Y se puede galopar otra vez después de reducir el ritmo –continúa él- muchas veces seguidas, sin beber agua.

-Sí- afirma ella tocándose el cabello-. De una manera u otra, se vive.

-Bebiéndote el sudor salado. A sorbos…

-¿O a lametones?- le interrumpe ella.

-Como si fuesen lágrimas –responde el otro.

Durante unos instantes, se quedan en silencio, mirando cada uno su copa de vino rubí.

Ella rompe el silencio: -Entonces a sorbitos, succionando.

-O gotas que caen –dice él- Entonces a lametones.

-Si caen….. hay que lamer. Jajajajajaja- ríe la conferencianta.

-Ahora acabamos la estampida y lavamos al animal. Empezando por las patas, para que no coja frío. Siguiendo por la barriga, el lomo, el pecho… Y al final la cabeza. Lo agradecen. Y ahora al establo, a comer un poco –concluye el conferenciante.

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