Tengo una serie de poemas
Que son como un caracol
No cambio nunca de tema
Del aire-brisa-sol
Ello a veces me incomoda
Porque repito siempre lo mismo
El beso-la oda-el abismo
La grandeza del gigante de Rodas
Todos tienen final perfecto
Final triangular o redondo
Pero adolecen de un defecto
¡Que no tienen ningún fondo!
He aquí la confesión
De un poeta marginado
Un vate triste y sin perdón
Que por la calle he encontrado
Su mejor verso decía
No tengo para comer
¡Poeta! Le llamé un día
Cuando acababa de fallecer
Su esquina era un agujero
Nadie más quiso ocuparla
Hasta que llegó un extranjero
Sin disposición a la charla
Necesito para un bocadillo
Decía su cartel en el regazo
Pero fuera de horas de trabajo
Se tomaba una cerveza y un pitillo.




