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LA HOJA EN BLANCO

Aulas vacías, playas llenas de patrullas infantiles armadas de palos y piedras

Las pandillas de jóvenes caza-profesores dominaban las zonas de playa, peinaban las calles de los pueblos de veraneo silbando un siniestro remedo de "Verano Azul".

Hechosdehoy / Enrique Mochales
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“Sobre todo, que no haya niños”, dijo el profesor antes de elegir su destino vacacional, “que no haya niños”. Pensó en turismo de riesgo, en todas aquellas formas de evasión vedadas a los más jóvenes, para poder escapar a las patrullas infantiles que recorrían las playas en busca de profesores armados de palos y piedras.

Una persona normal habría pasado sin problemas el control de aduanas de arena, con trinchera incluida, fabricadas con palas y cubos, pero un profesor, aunque haya vivido la LOGSE y la ESO, en condiciones durísimas de supervivencia, a duras penas se libraría de la persecución. Las pandillas de jóvenes caza-profesores dominaban las zonas de playa, peinaban las calles de los pueblos de veraneo silbando un siniestro remedo de Verano Azul.
 

Se lo había dicho el médico: “Aléjese de los niños durante una temporada. ¡Los niños matan!” Y él, tomando buena nota, cambiaba de acera cuando se cruzaba con un chaval de trece años, pero el chico notaba su miedo, daba media vuelta, le perseguía por las calles llamando a cuantos compañeros podía para que se uniesen a la caza y ahí estaba él, en la cama, jadeando, ni siquiera unas pocas lágrimas hubieran servido de consuelo porque no había estudiado nada el día anterior: era sin duda una ironía del destino que, en el fondo de su corazón, se sintiese todavía estudiante, y despertase alguna que otra noche con la terrible sensación de examinarse sin haber hincado los codos.
 
Una profesora ponía una hoja en blanco frente a él, una importantísima hoja en blanco, y de pronto las aulas se quedaban desiertas de golpe, porque todos habían terminado el examen y se habían ido de vacaciones, muy lejos, a un lugar donde no hubiera profesores, y le habían dejado solo, frente a la hoja en blanco, en medio de los pupitres vacíos.
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