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El S-Commerce está por fin cogiendo el impulso que muchos auguraban hace años, aunque en España vayamos un paso por detrás de muchos países, especialmente de Estados Unidos. Con el S-Commerce se busca rentabilizar las redes sociales pero no sólo vendiendo, procurando que tengan una experiencia a través y por las redes, es decir bidireccional en el que reciba y retroalimente la red con sus experiencias y esta le corresponda con descuentos u ofertas especiales que aumenten la viralidad.
La clave está en convertir las redes en una canal de ventas y no sólo en un medio social. Para ello hay que cambiar el rol, muchas veces enfocado sólo a redirigir tráfico a una web y aprovechar su potencial y capacidad de segmentación para ofrecer ofertas segmentadas y más personalizadas que puedan extenderse fácilmente, con el propio empuje del usuario, para convertir esta relación en valor y crear fidelidad con una buena gestión de dichos datos recogidos.
Ventajas para las pymes
Las ventajas del S Commerce se pueden trasladar fácilmente a las pymes. Gracias a la información que se obtiene a través de las redes sociales y la capacidad de estas para segmentar públicos, un uso correcto permitirá transformar todos estos datos en ofertas y productos personalizados y, por tanto, más susceptibles de convertirse en compras. En este aspecto puede competir igual que las grandes compañías, con una diferencia grande en tamaño de mercado, pero incluso personalizando más las ofertas.
Por todo ello puede aprovechar mejor viralidad de las redes sociales para aumentar el alcance de sus productos y su efectividad y también la fidelidad, estrechando relaciones con los clientes, agregando valor a todas las etapas del proceso de compra, siempre que se estudie, realice y desarrolle una estrategia adecuada.
Todo ello, con la mirada cómplice de las propias redes sociales, que después de captar millones usuarios ahora miman a las empresas con la miradas puestas en captar parte de un negocio que no deja de crecer.