Las tormentas que hemos tenido en agosto y especialmente en este arranque de septiembre son toda una liberación para buena parte de nuestros ríos y embalses y sus peces, que como nosotros han sufrido el durísimo mes de julio. El aporte de estas lluvias oxigenan los ríos que con una menor temperatura vuelven a crecer en actividad y uno de los protagonistas es el barbo
El barbo, un pez 100% autóctono español, se ha convertido en una de las especies más valoradas para los pescadores. Si hace años su pesca solía realizarse mayoritariamente a fondo o con veleta, como se practicaba con la mayoría de los ciprínidos, su pesca a mosca le ha llevado a conseguir el protagonismo que siempre se ha merecido este bravo pez.
Las ventajas de la pesca del barbo a mosca son variadas. En primer lugar, mayor abundancia especialmente de la cada vez más escasa trucha, muchos más tramos, desde la alta montaña a los más bajos, incluyendo la gran mayoría de los embalses. En segundo lugar, más tiempo para la pesca. Podemos pescar barbos a mosca prácticamente todo el año, con muy buenas posibilidades de grandes jornadas salvo en lo más duro del verano y del invierno. Y por último, las posibilidades de grandes capturas son mayores. Por supuesto que podemos pescar grandes truchas, pero es más fácil conseguir grandes barbos comunes y qué decir de los comizos.
Toda esta combinación de posibilidades tiene su mejor ejemplo en el arranque del otoño, que en lo climatológico se está adelantando a las primeras semanas de septiembre. Muy buenas posibilidades al calor de las últimas, pero abundantes, eclosiones del año.
¿Cuál es el equipo ideal?
No existe un equipo universal para la pesca del barbo, ya que dependerá de qué especie o dónde vayamos a pescarlo. Es muy distinto ir a por el bravo barbo gitano de menor tamaño en los ríos de Sierra Morena y sus estribaciones que ir al Embalse del Cijara a por los gigantescos barbos comizos que habitan sus aguas.
Si vamos a por barbos pequeños, en tramos de río de poco caudal, podemos usar un equipo de mosca para trucha, es decir cañas del #5 o #6 con bajos del 0,18 al 0,20. Pero si vamos a por grandes barbos, especialmente si pescamos en un embalse, debemos irnos a caña del #6 e incluso #7, con bajos de calibre importante, del 0,22mm a 0,25mm, que resistan los embistes de rivales muy poderosos.
Sobre el tipo de línea, la más recomendable es la WF si pescamos en embalses o en ríos con importante caudal. Su cabezal pesado permite sacar el máximo partido en lanzamientos muy largos. Lo que no hay que olvidar es tener un backing muy largo, de unos 50 metros que resistan las picadas y embestidas de los barbos más grandes.
¿Qué moscas son las ideales?
Si hablamos de una imitación esencial en otoño es la hormiga alada. Ya sea para un barbo grande o pequeño, gitano, común o comizo, tras especialmente una tormenta o chaparrón, cuando pica de nuevo el sol, son auténticas “nubes negras” de hormigas las que se apoderan de nuestros campos y llegan a ríos y embalses siendo un auténtico festín para los peces. El barbo tras la lluvia subirá a superficie y tomará este auténtico e inesperado festín generando grandes oportunidades de pesca.
Otras de las imitaciones sensacionales en este tiempo son las imitaciones de grandes insectos especialmente sobre una base de foam, que combinan flotabilidad y vistosidad de entre todas ellas, me encantan en septiembre-octubre las imitaciones de avispa.
No son las únicas, escarabajos o todo tipo de imitaciones de grandes insectos nos permiten conseguir tentar a grandes comunes y comizos, que tras el parón estival vuelven a buscar alimento antes del invierno. La observación es fundamental, en la mayoría de las ocasiones veremos cómo los grandes barbos se acercan y toman alimento, pero con cautela. Si tenemos enfrente un gran obstáculo, un cortante protegido con alguna roca o similar, lanzar allí, es casi sinónimo de encontrar un gran barbo.