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A LA CHECA O POLACA

La pesca a mosca con ninfas lastradas

Limitada en muchas comunidades al uso de tan sólo 2 ninfas, esta modalidad de pesca es más que útil si la trucha no sube a superficie y se mueve en el fondo.

Hechosdehoy / Luis Naharro
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Es una de las modalidades más usadas, especialmente en las gargantas de en Extremadura aunque también criticada por algunos pescadores a mosca ¿Es perjudicial esta pesca con ninfa para la trucha? Realmente no, aunque quizá no sea tan bella como cuando vemos a la trucha emerger en busca de la mosca.

Pero para el sufrimiento del pez, es lo mismo. Desanzuelar una ninfa lastrada produce el mínimo daño, igual que con cualquier mosca con anzuelo sin muerte. Pero con la ventaja de poder pescar en esos días fríos y grises, especialmente de arranque de temporada.

Las ventajas de la pesca con ninfa lastrada

La pesca a la checa o polaca se basa en trabajar el fondo, donde en muchas horas al día y semanas de la temporada es el único sitio en el que se mueven las truchas. El aparejo es muy fino, y buscando el fondo, en muchas ocasiones le perderemos, pero aun así es una pesca efectiva cuando no vemos actividad en superficie.

La longitud del aparejo y las ninfas dependerá mucho del río. Es una técnica muy versátil que nos permite desde pescar en pequeños y estrechos cauces a hacerlo en otros de mayor cauce y longitud, con tan sólo adaptar la longitud del aparejo y de las ninfas que penden del mismo.

El bajo estará compuesto por monofilamento del largo de la caña que dependiendo del tipo de aguas puede oscilar entre el 0,18 al 0,14 (más común este mismo). Sobre el mismo, se colocan un par de extremidades de un grosor inferior. Lo normal es situar 2, pero en el centro de Europa donde tiene su origen es muy común ver montajes largos en cañas de 3 metros sobre 3 o 4 ninfas. La distancia, la marca de nuevo el entorno. Unos 50-60 cm de distancia entre ellos en ríos con amplio caudal, y unos 35-40 cm en los más pequeños.

La ninfa con mayor lastre, generalmente ninfas cadis, se sitúan en el centro del aparejo, dejando el extremo más alto para la ninfa menos lastrada. Si no llegamos a fondo, o cuesta por el efecto de las corrientes, podemos cambiar la más lastrada hasta conseguir el objetivo.

La técnica de la pesca a la polaca

La técnica de la pesca a la polaca es sencilla, pero en muchas jornadas si la ejecutamos desde el centro del río, nos obliga a un buen esfuerzo físico. Sencillamente rastreamos el fondo, por lo que debemos hacer una buena lectura y llegar al lastrado perfecto para ello. Si no llegamos, no tocaremos el fondo y difícilmente conseguiremos picadas, si nos excedemos se trabará constantemente y no podremos pescar correctamente.

Para lanzarlo nos situaremos en un lateral y lanzaremos unos 45 grados aguas de arriba, dejando que nuestro aparejo, en la longitud a donde queramos llegar y que vaya bajando con la corriente acompañándolo con el movimiento de la caña en el mismo sentido para que se mantenga el aparejo tenso. Se trabaja de más cerca y más lejos, primero tantearemos las zonas más próximas para ir alargando el aparejo y llegar a zonas más lejanas.

Si las truchas están en el fondo y te gusta la pesca a mosca, siempre que la normativa lo permita, la pesca a la polaca con ninfas, es una gran alternativa.

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