El oro se mueve en estos últimos días a la baja tras un cierre de ejercicio en el que su subida alimentó la apuesta de muchos por un nuevo ciclo al alza. Su relación con el clima económico es innegable y los problemas y dudas llevaron a que su precio se animara. El desencadenante fue que desde el mes de octubre se concatenaron distintos problemas económicos y perspectivas poco positivas a nivel global.
El panorama actual muestra una ralentización general con excepciones. El crecimiento de China según las últimas previsiones del FMI será de un 6,8% en 2015 y un 6,3% en 2016, unas tasas nada desdeñables pero que suponen el menor crecimiento de los últimos años. La caída del petróleo llevará a una profunda recesión en Rusia con una caída del -3,0% de su PIB. En América, Brasil, crecerá un 0,3% a pesar del volumen de inversiones para los Juegos Olímpicos. Y por último en la zona euro, con incertidumbres políticas y dudas económicas sólo aumentará el PIB ligeramente por encima del 1%.
Todo ello ha elevado el precio de valores refugio como el dólar a consta del euro y por supuesto del oro. Aunque el billete verde se está imponiendo claramente después de los últimos acontecimientos tranquilizadores en Europa.
La debilidad Europea no es motivo suficiente
La gran pregunta es si el oro repetirá una escalada similar a como lo hizo durante los puntos más álgidos de la crisis económica. La diferencia entre ese momento y el actual es enorme. Mientras que en el periodo 2007-2009 la crisis era global, al menos entre los países desarrollados, actualmente hay dos claros motores que si funcionan: Reino Unido y especialmente Estados Unidos.
La debilidad europea ha sido el principal motivo de la escalada actual del precio de los valores refugios. Tras el anuncio del BCE de la aprobación del plan de estímulo para la economía europea mediante la compra de deuda, el precio del oro repuntó de forma importante por la constatación de los problemas y acumulando un ascenso de casi un 10% en menos de un mes y superando los 1.300 dólares por onza. Pero tan pronto se llegó a un acuerdo con Grecia se invirtió la tendencia, y no sólo se alejó de estos 1.300 dólares, sino que la pasada semana rompió el suelo de los 1.200 dólares por onza.
Los mayores defensores del oro sostienen que las expectativas de menor crecimiento y la incertidumbre sobre cómo actuarán las medidas de estímulo del BCE harán subir su cotización a lo largo del 2015. En el lado contrario otros analistas estiman que sólo Europa no puede llevar a una escalada de su precio. De hecho incluso bancos de análisis apuestan por un oro a la baja tras el mini rally alcista de los últimos 5 meses y la lógica realización de beneficios. Esta hipótesis es la que está imponiéndose. Sólo el tiempo dirá quien tiene razón, pero desde luego las grandes diferencias entre la situación económica actual y la existente hace 4 o 5 años parece que marcará diferencias.
Razones para invertir
En todo caso, quien quiera apostar por el oro tiene que tener en cuenta dos aspectos, es una inversión de riesgo y hay que tener una perspectiva a largo plazo. Quien busque beneficios en poco tiempo puede verse atrapado por coyunturas como la de las últimas semanas que le lleve a pérdidas. Por el contrario en el largo plazo la posibilidad de beneficios es mayor.
En todo caso lo recomendable es que la inversión en oro en sus distintas posibilidades (físico, futuros, fondos, certificados de depósito..) sea sólo de una pequeña parte de los ahorros y siempre con un buen asesoramiento.




