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LA FRONTERA DE LOS 50 DÓLARES

El pulso sostenido del rey Abdalá de Arabia Saudí para bajar el petróleo

De 100 dólares a la frontera de los 50. Arabia Saudí puede tolerar fácilmente esta vorágine. Acumula 900.000 millones de dólares en reservas y su petróleo tiene costes muy bajos. ¿Qué sucede?

Hechosdehoy / Antonio Gallardo
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¿Por qué baja el precio del petróleo? Las perspectivas económicas a nivel mundial para el próximo año 2015 se han encontrado con una variable inesperada, el petróleo.

Tras años con un precio alto, pero más o menos estable, el rally bajista iniciado en junio y que ya acumula casi un  40% de caída, ha sorprendido a analistas y obligado a revisar la coyuntura macroeconómica de todos los países. Buenas noticias para los importadores y pésima para las los países que dependen económicamente de su venta y a un precio elevado.

Entre el primer grupo, el de los beneficiados, está especialmente Europa y la Zona euro, que en pleno parón económico se ha encontrado con un balón de oxígeno inesperado. En el lado contrario están parte de los exportadores y de forma muy desigual.

Las monarquías del Golfo han venido haciendo los deberes en estos últimos años de bonanza y están muy preparadas para resistir, aunque el precio actual ya no le depara ganancias –debería de estar por encima de los 80-85 dólares el barril, cuando actualmente cotiza alrededor de 65 dólares- si tiene un nivel muy elevado de reservas que le permitirá aguantar la situación durante mucho tiempo. Por el contrario, países como Irán, Rusia o Venezuela sí tienen una dependencia casi en tiempo real del dinero que ingresan y sus economías se resentirán gravemente a medida que se mantengan estos precios bajos.

La suma de varias razones

Un ajuste de precios tan importante e inesperado no se produce por razones sencillas, sino por la confluencia de muchas. Por un lado, ha estado la sobreoferta, la propia Agencia Internacional de la Energía estimaba un crecimiento de la demanda que no se ha producido por el debilitamiento de la Eurozona y también de los países asiáticos, especialmente China.

A esto añadimos la recuperación de la producción, inesperada, en países como Libia o Irak, la necesidad de fondos de otros como Irán o Nigeria que han puesto más petróleo en el mercado, y especialmente la revolución que ha supuesto la explotación de los campos de petróleo de esquisto en Canadá y Estados Unidos.

En el caso de Estados Unidos ha colocado al país como primer productor a nivel mundial. Actualmente la producción de petróleo de esquisto o shale supone el 35% del total (hace diez años apenas alcanzaba el 5%) y es incluso mayor en el gas que también se extrae de las arenas bituminosas de las llanuras norteamericanas -40% del total-.

Gracias a esta combinación Estados Unidos ha conseguido energía barata que sustente una recuperación industrial, dependiendo menos de la importación, incluida la de países amigos. Entre estos está Arabia Saudí que no ha reducido su producción, al menos de momento y de manera sorprendente. Tradicionalmente Arabia Saudí ha sabido manejar muy bien los tiempos en su propio beneficio, reduciendo y aumentando la oferta para mantener los precios a un nivel adecuadamente alto, pero ahora no lo está haciendo.

Un abanico de especulaciones

Si Arabia Saudí no actúa por razones económicas ¿Por qué lo hace? Políticamente, tanto este país como otras monarquías del Golfo estarían cómodos castigando a otros países. Por un lado, contra Irán, en un clima de mayor confrontación entre chiíes -Irán- y suníes -Arabia Saudí-.

Pero, también ataca a Estados Unidos al desalentar la inversión en petróleo esquisto, que no deja de tener un proceso de extracción y especialmente de refinado mucho más costoso que deja de ser rentable con precios bajos. Un petróleo barato durante un tiempo relativamente largo llevaría a menores inversiones en explotaciones no convencionales en Estados Unidos y Canadá, y con ello aumentaría las fluctuaciones en los precios.

¿Qué pasará en el futuro más cercano?

La apuesta por el petróleo de esquisto no va a frenarse de momento, con todo lo que significa en la cadena productiva y de inversión. La no dependencia energética justifica, de momento, continuar con esta apuesta. Además tampoco Arabia Saudí va a poder mantener los precios bajos -ya lo ha hecho el pasado 27 de noviembre manteniendo sin cambios el techo de producción- La presión de otros países de la OPEP conseguirán un recorte de la oferta para evitar esta sangría de precios, lo que hará al menos estabilizarlos.

Aún así nos mantendremos con precios bajos en el corto plazo, animando con ello la recuperación de economías industriales e importadoras de crudo. Sólo al calor de una recuperación que todos esperamos, sin menospreciar a la OPEP que ha perdido peso a la hora de determinar los precios del petróleo pero tiene suficiente para darnos más de un susto, puede dar la vuelta a la situación actual.


 – Ver en Hechos de Hoy, Estados Unidos supera a Arabia Saudí y Rusia como productor de petróleo.

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