-¿El señor prefiere el gin-tonic largo de amor, o corto de despecho?
-Lleno de vacaciones, por favor.
-¿El señor no tiene pareja?
-Por el momento no, vengo con mi vieja.
-No se preocupe: la encontrará. En esta isla hay nativas muy guapas y zumbonas.
-Lo sé. Por eso he alquilado dos tumbonas.
-¿Se la ofrecerá usted a la primera que pase?
-No. A la que me diga que pase yo.
-Veo que es usted un seductor.
-Y, sin embargo, no hallo ningún amor.
-Eso es la edad caballero.
-Me quito el sombrero, pero como psicólogo es usted un desastre.
-No se líe, aquí las mujeres le van a dejar a usted para el arrastre. Mire, por ejemplo, a esas dos mujeres tan bellas.
-Sí. ¡Qué bellas plebeyas! ¿Usted cree que me podría enrollar con ellas?
-Si quiere se las presento a usted, caballero.
-De nuevo, me quito el sombrero. Dígales que sé hablar francés, inglés, alemán, italiano y griego.
-Pues espere un momento, prego.




