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FINAL SORPRENDENTE TRAS LA LLUVIA

Brian Stuard gana en Nueva Orleans un Play Off de novatos

En el Zurich Classic of New Orleans jugado en Luisiana tres jugadores quedaron empatados el lunes. Las intensas lluvias del fin de semana obligaron a terminar en lunes.

Hechosdehoy / José Ángel Domínguez Calatayud
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En ese torneo sólo se completaron tres rondas (54 hoyos) y no las cuatro vueltas habituales. Vista la historia de suspensiones del PGA Tour, ya no sé si son los huracanes quienes persiguen al Circuito Americano o es a la inversa.

Porque, la verdad, a la hora de señalar las fechas de torneos en el calendario, alguien de la Organización del golf yanqui parece haberse preguntado “¿Dónde caerá más agua en cada fin de semana?”, para terminar fijando justo en esos días y lugares los respectivos campeonatos.
Total, a lo que iba: el pasado lunes, fiesta en Madrid y en siete comunidades españolas, se celebró la ronda que cerraba el torneo en Nueva Orleans. Un gran campo que ha drenado los torrenciales millones de litros caídos y ha permitido terminar el torneo.
 
Al final empataron con un resultado acumulado de -15 tres jugadores: Byeong-Hun An de Corea y los estadounidenses Jamie Lovermark y Brian Stuard.
.- ¿Este Stuart es “algo” de Lady Stuart-Smith, que estudió Abott’s Hill School de Hemel Hamstead, querido? – pregunta tía Alicia, a quien le gusta encontrar en los medios gente de sus días de británica educación.
.- No, lo siento tía. Este Stuard termina en d de Dinamarca y es de Michigan.
.- Ah!, entiendo – dice volviendo su mirada a la revista -: no es siquiera británico.
 
Lo cierto es que ninguno de los que salieron a jugar el desempate era del Reino Unido. Tan cierto, como que también era la primera vez que se enfrentaban a la posibilidad de vencer en un torneo de la PGA.
Quienes no saben lo importante de este acontecimiento para un profesional de golf, difícilmente valorarán lo que pasaba por la mente de nuestros tres protagonistas.
Ganar este torneo del PGA Tour suponía inmediatamente una gran cantidad de dinero para el jugador: 1.260.000 dólares.

Pero lo que importa más al profesional, más que el dinero, es que con esa primera victoria recibe la llave de acceso a nuevas oportunidades: derechos de juego para otras dos temporadas en el mejor circuito de la tierra; para un novato eso tiene el valor de unas cincuenta bombonas de oxígeno para un hombre a punto de ahogarse. Además de los torneos ordinarios, recibe invitación a otros magníficos encuentros como The Player, The Masters, y acumula 500 puntos para la clasificación de la regularidad, la FedEx Cup.
 

El golf profesional es pura meritocracia: cuánto más ganas, más tienes y son mayores las posibilidades de volver a ganar. El camino inverso, para alguien que ya está entre los 50 primeros no desciende tan rápido, pero también cae. Y si alguien deja de estar mucho rato entre los 125 jugadores mejores, acaba no estando en absoluto.
Desde esta perspectiva se entienden la tensión y los nervios de los tres jugadores que disputaban el lunes el play off para ganar – ¡por primera vez en su carrera profesional! – un torneo del PGA Tour.
 
Se entiende el error en la selección de palo que en un momento determinado cometió Jamie Lovemark; o que fallará en el último hoyo antes del desempate un put de metro y medio que le hubiera dado la victoria. Se entienden los errores, dos sucesivos, del coreano Byeong-Hun An, en el primer hoyo de desempate.
Pero lo que mejor se comprende es el júbilo de Brian Stuard (nada que ver con los Stuart de Hemel Hempstead), cuando se hizo con la victoria en el segundo hoyo de desempate.
 
“Es muy emocionante de verdad. Empecé este año jugando fuera de la clasificación entre el 126 y el 150; éste era sólo mi sexto o séptimo evento. Y ahora estoy totalmente exento para el próximo par de años; eso es increíble, de verdad. Y para ir y ser capaz de jugar en el Masters; eso es algo que siempre soñé desde que era un niño. Es bastante asombroso, es todo lo que puedo decir", declaraba al Detroit Free Press.
 
De Michigan cómo Brian Stuard es también Steve Wonder quien decía “Dios me dio la vida para continuar haciendo las cosas que yo nunca hubiera hecho”. En la vida y en el golf, ciertamente, pueden admirarse los personajes que aceptan ese don y lo vivifican, incluso cuando no son de Michigan o ni siquiera británicos.
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