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En la Terraza Oeste de la Casa Club se había formado la típica tertulia del aperitivo. Un grupo de familiares y amigos, nos dejábamos templar por el tibio sol andaluz de un abril luminoso. Habían pasado las tormentas y los gorriones andaban de acá para allá a la caza de una miga o restos de patata frita.
Sentados alrededor de una mesa podían vernos a tía Alicia, primo Gonzalo, un amigo de Gonzalo de nombre Pedro de M. y T. (de los M. y T. de Sevilla de toda la vida), mi prima Margarita rivalizando en luminosidad con el sol, y yo mismo, para lo que manden.
Aunque en presencia de tía Alicia, no se reconoce a otra autoridad con mando en plaza que no sea ella. No sé lo que bebía mi tía; por la cara de vinagre que ponía podría tratarse un Fernet Branca. Los demás nos arreglábamos con Cruzcampo y Martini.
La conversación era de medio tono. Y en un momento tomó un curso que podía haber cambiado la historia.
Fue cuando Pedro de M. y T., acaso intentado camelar a Margarita sacó un tema de política, aves y golf.
.- ¿Habéis leído lo que dijo el viernes 22 de abril la presidenta de la Junta?
.- No – fue la respuesta del conjunto familiar; sin entrar en más detalles, en mi estirpe no es costumbre leer el BOJA, ni casi nada de Susana Díaz.
Sin apercibirse de los sutiles matices de ese “no” coral, Pedro de M. y T., se empeñó en ilustrarnos acerca de esas declaraciones.
.- Pues estaba ella, la presidenta, en Doñana aprovechando que era el Día Mundial de la Tierra y ha dicho que el número de turistas británicos que vienen a destinos ornitológicos españoles “supera ya el de turistas de golf”. ¿Qué te parece, tía Alicia?
.- Lo primero que me parece es que yo no soy tía de usted y lo segundo que esa señora no sabe de qué habla. Pero si tuviera razón, mejor para los jugadores de golf y peor para el patrimonio natural – dijo con conocimiento de causa, al menos en lo que se refiere a temas patrimoniales.
.- Oh! Lo siento, Doña Alicia –reculó Pedro de M. y T.
.- Hombre – empecé yo – pues el 22 de abril era también el día de santa Oportuna, abadesa; y oportuno no sé si lo es tratar de pájaros en vez de Golf, con los ecos de Valderrama transmitido por televisión a unas cuantas docenas de países.
.- Pero a la presidenta puede no faltarle razón – insistía Pedro de M. y T. -: en el Reino Unido hay una gran tradición de expedicionarios en busca de aves.
.- Sí – terció Margarita – aún me acuerdo de los estudios del inglés David Bannerman y de mis lecturas de Enid Blyton y “Los Cinco”. Pero no sabía de esa extensión turística.
Pedro de M y T. viendo el trampolín puesto por mi prima se lanzó a la piscina:
.- Efectiviwander – comenzó con afectación –, en el Reino Unido proliferan academias y asociaciones de seguimiento de aves: por ejemplo Wild Life Nature Destination (WAND), ofrece en su web una lista de sesenta países y estados donde hacer turismo ornitológico. Y España con 16 destinos ocupa el segundo lugar, empatada con Tailandia y Panamá.
.- Ah! Panamá… – suspiró primo Gonzalo dando un sorbo a su cerveza – ahí si que hay pájaros.
.- Y con nidos “offshore” donde poner los huevos de oro – rematé yo.
Mientras hablábamos, tía Alicia permanecía en silencio y mi prima Margarita, con aquellos preciosos dedos de pianista, parecía distraída con su smartphone.
Pero de distraída nada.
.- A ver chicos – empezó con su gesto de sabia autoridad-, escuchar estas cifras; ya me diréis; son de un informe de Golf Business Partners para la Real Federación Española de Golf.
Y a continuación nos leyó estos datos relativos a España:
Nº de jugadores: 277.892
Nº de rounds: 9.358.000 (3.742.240 green-fees son de extranjeros)
Importe hostelería subarrendada en los campos: 90.000.000 euros/año
Actividades Comerciales y de Comunicación: 48.645.000 euros/año
.- Bueno- protestó Pedro de M. y T. -, pero esos datos no son de turismo…
.- Espera, que sigo – le cortó Margarita levantando la barbilla.
Y siguió:
Nº de turistas extranjeros que juegan al Golf cada año en España: 1.069.211
Nº de veces promedio que un extranjero juega al golf: 3,5
Gastos promedio en no-golf efectuado por cada green-fee extranjero: 150 euros:
Total de la aportación al Golf del Turismo Extranjero: 561.336.000 euros.
Cuando Margarita terminó su resumen, nuestro acompañante enmudeció. La que no se calló fue tía Alicia.
.- Pues para llegar a la décima parte de esa cifra los ornituristas de marras tendrían que acabar con las existencias españolas de binoculares, mochilas y sacos de dormir Quechua de Decathlon, sin olvidar miles de pantalones de media pantorrillas con bolsillos laterales, calcetines blancos, botas y sandalias del Jordán, amén de millares de brújulas, linternas y demás artilugios del Coronel Tapioca… Estamos lucidos con tanto pájaro y pájara.
.- De todos modos es muy importante la labor ornitológica, con la observación y anillado de aves – suavicé yo.
.- Sobrino, querido – concluyó pausadamente – no te enteras: a la única que tienen anillada, y bien anillada, es a la clase media andaluza, tanto que no se les escapa un euro del Impuesto de Sucesiones.
Sucesiones… ese sí que era un problema de altos vuelos si le daba algo más de un jamacuco a mi vieja pariente.