El folio en blanco está pidiendo a gritos palabras. Yo digo que lo difícil no es vivir, sino morir bien. El folio en blanco está pidiendo a gritos que le pisen el cable de la respiración asistida.
Sin embargo, llega el verano.
El folio en blanco puede estar pintado de agua de mar, de petróleo, de ninfas encasquilladas en las conchas de la orilla.
Cada verano llenamos ese folio con el recuerdo de otros veranos. Quizás más felices, o más difíciles. No se olviden de llevar a la playa un cuaderno con bolígrafo negro para hacer apuntes sobre la inmensidad de la costa.
Y que no falte una cerveza fresquita, o una sangría helada, para volver al país de las hadas.
Cuando uno se perdía por las rocas en busca de estrellas, quisquillas, karramarros.
A la nostalgia me amarro cada verano.




