Uno de los que optaban a arañar golpes al que iba primero en este Shot Clock Masters era Miguel Ángel Jiménez (-7). Pero al malagueño no le salieron las cosas. Terminó uno sobre par los primeros nueve hoyos. Luego, un solitario birdie en el hoyo 10 no fue impulso suficiente para subir puestos. Al contrario, bajó nueve respecto a la víspera para terminar 12º. De todos modos es meritoria su aparición en esta singular prueba.
Muy diferente fue la vuelta del otro español que había pasado el corte. Scott Fernández tuvo un final prodigioso: cinco birdies en los nueve primeros hoyos, tres en los nueve segundos y un bogey sumaban 65 golpes, el mejor resultado del día y del torneo, en esto último – el torneo – empatado con otros dos jugadores que lo lograron en la segunda jornada. Con su juego del domingo Scott escaló 36 puestos y acabó 7º. No está nada mal.
De este joven granadino la web oficial del Circuito Europeo dice que pasó gran parte de su juventud en el equipo nacional de esquí de España. Su padre es instructor de esquí, pero a la edad de 12 años optó por concentrar todos sus esfuerzos en el golf. Estudió en la Universidad Estatal de Iowa y en 2013 representó a Europa en la Copa Palmer. Tras terminar dentro de los 15 primeros en el Ranking Challenge Tour de 2017, fue proclamado novato de la temporada en el Circuito Europeo.
En alguien como Scott que sabe lo que son las inclemencias de la alta montaña las tormentas que se abatieron sobre el Diamond Country Golf de Viena no debieron suponer ninguna perturbación significativa. Hubo que suspender por dos veces la prueba a causa de las tormentas, pero el granadino ni se inmutó, sino que, más al contrario, me atrevo a decir, le centraron más.
Viena no tiene la Alhambra pero es monumental, imperial y ahí este domingo, Scott Fernández que es profesional desde hace tres años estuvo a sus anchas consiguiendo su primer Top 10 del Circuito Europeo.
El golf, y sobre todo el golf profesional, es fuente de historias personales como la de este español o como la de Mikko Korhonen (-16). El finés, nacido en Mäntsälä y residente en Helsinki no se hizo profesional hasta los 24 años, caso excepcional en un deporte donde los deportistas llegan cada vez con menor edad a la fase profesional. Está casado con Laura y tienen cuatro hijos: Elsa, Oona, Väinö y Seela. Para que luego hablen de la baja natalidad nórdica.
Esta victoria de Mikko le llega con 37 años, nada precoz, como se ve. No extraña que sonría con el trofeo en la mano. Es toda una metáfora de lo dura que es cualquier victoria en cualquiera de los dos circuitos más duros de mundo. Y encima con el swing cronometrado por un árbitro pegado al partido y un buggy con pantalla donde se retransmite en directo la cuenta atrás.
Por cierto, que ayer les dije que habían sido tres los sancionados por pasarse del tiempo. Esa era la información de portada de la página web del Circuito Europeo el sábado por la tarde. En la de esta domingo sólo figuran dos de los de ayer se ha caído Andrea Pavan, y otros dos de la jornada de hoy por pasarse en ambos casos en 1 segundo: el jugador local Marcus Brier en su approach del hoyo 7 y el sueco Oscar Stark en el putt del hoyo 4. ¡Anda: y esto para que hablen de la formalidad nórdica frente al pasotismo mediterráneo!
Bueno, todos se felicitan por la experiencia de tener cogidos a los jugadores de golf por donde más les duele – el tiempo de juego – y ya llegan aplausos desde todos los circuitos.
Hay medios técnicos para cronometrar; el juego no se resiente; los resultados, al menos en Viena y con respecto a otras ediciones, han mejorado. Y las televisiones ya podrán, en cuanto la experiencia se generalice, programar mejor las emisiones deportivas y, por supuestos, aquilatar los pagos de minutos de la señal de satélite.
Todos contentos. Bueno, todos todos no: mi tía Alicia dice que el mundo se está haciendo materialista rabioso y sólo le importa “monetizar”. Horrísona palabra en que en su boca, sobre todo cuando me mira a mí días antes de hacerme un transferencia para los gastos de bolsillo, es para echarse a temblar.
Total, que han descubierto que se pierde tiempo en el golf. Y pregunto, ¿dónde no?






