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HIPOCAMPO Y CEREBELO

Un futuro de químicos para combatir el Síndrome de Down

Un equipo en la Universidad Johns Hopkins ha descubierto por accidente un componente químico que ayuda a corregir los déficits de aprendizaje y memoria en roedores.

Hechosdehoy / Glenys Álvarez
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Investigadores en la Universidad Johns Hopkins elaboraron un experimento para restaurar el cerebelo en ratones con el síndrome a través de la inyección de químicos en una específica vía cerebral, sin embargo, los resultados indican que hicieron mucho más que eso.

Entre cada mil nacimientos en el mundo, llega un bebé con cromosomas irregulares en algunas o en todas sus células. Esta nociva exuberancia es causada por la división celular anormal, por lo general en el óvulo pero a veces ocurre en el esperma y puede ser antes o después de la concepción. Hasta el momento, no se entiende completamente por qué ocurre; de hecho, las personas que nacen con síndrome de Down presentan un retraso en el desarrollo que se considera incurable.

Sin embargo, en los últimos años las noticias han cambiado y equipos de investigadores por todo el mundo han reportado excelentes resultados en sus objetivos para remediar y restaurar las discapacidades en el cerebro a través de químicos. En la actualidad, dos ensayos clínicos están probando algunos de estos medicamentos en personas con el síndrome y, ahora, un equipo en la Universidad Johns Hopkins ha descubierto por accidente un componente químico que ayuda a corregir los déficits de aprendizaje y memoria en roedores.

“Aún en una fecha tan reciente como el 2004, los investigadores no tenían pistas sobre los mecanismos implicados en esta discapacidad del desarrollo”, dice Michael Harpold, director científico de la Fundación para la Investigación y Tratamiento del Síndrome de Down. “Pero todo eso ha cambiado. En los últimos seis a siete años, se han producido varios avances, hago énfasis en que avances no es de ninguna manera una palabra demasiado grande, en la comprensión de la neuroquímica en el síndrome de Down”.

Conocemos bien los ratones modelos, animalitos que han sido modificados genéticamente para llevar una enfermedad; en este caso, los ratones padecían todo el daño estructural de la condición y el equipo, liderado por el genetista Roger Reeves, de la Johns Hopkins, elaboraba experimentos con el objetivo de restaurar el cerebelo de estos roedores. ¿Por qué? Bien, uno de los problemas en cerebros con esta condición es que el cerebelo es aproximadamente 40 por ciento más pequeño de lo normal, esta parte del cerebro se encuentra en la base del mismo y se sabe que controla funciones y aprendizajes motores y el balance. El equipo esperaba que al restaurar su tamaño obtendría una imagen más clara de los procesos de desarrollo que conducen a anomalías en el cerebro con el Síndrome de Down.

Sin embargo, parte del resultado los tomó por sorpresa.
“No nos sorprendió el hecho de que arreglamos el cerebelo. Esa fue nuestra hipótesis”, explica Reeves. El deleite llegó por otro lado.

Pero veamos primero qué hicieron los científicos. Los ratoncitos con el síndrome fueron inyectados con un producto químico que estimula una importante vía de desarrollo neurológico que, entre otras cosas, dirige el crecimiento del cerebelo. Eso restauró el órgano; pero tras tres meses se dieron cuenta de que otras características habían sido restauradas también.

Los ratones comenzaron a memorizar y aprendieron a salir de un laberinto de agua; la memoria y ese tipo de aprendizaje, más allá de la capacidad motora, son cualidades manejadas en el hipocampo. Ahora existen dos teorías para lo ocurrido: la primera sugiere que el medicamento no sólo reparó el cerebelo sino también al hipocampo, la segunda apunta que el cerebelo podría ser responsable de más funciones de aprendizaje y de memoria, no sólo motoras.

Pero aún no se sabe con certeza cómo ocurrió y aunque otros tratamientos se dirigen el hipocampo, ninguno tiene como objetivo la particular vía química que usó el equipo de Reeves. El estudio, publicado en la revista Science Translational Medicine, es otro de los caminos hacia medicamentos que permitan restaurar ciertas habilidades en el síndrome para que estas personas vivan de forma más independiente.

“La posibilidad de realmente darles a las personas con síndrome de Down la oportunidad de mejorar el aprendizaje y la memoria de manera significativa, es algo que nunca pensé que vería en toda mi carrera. Y está pasando ahora. El juego ha cambiado”.


– Glenys Álvarez, psicóloga y periodista científica dominicana, reside en Pittsburgh y publica más temas interesantes de ciencia en Editora Neutrina y Órbitas Científicas.

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