Tour Championship: Jordan Spieth arrebata a Henrik Stenson el liderazgo
En una tercera jornada ruda, marcada por la menuda pero persisten lluvia que ha minado la efectividad general, el juego del joven norteamericano ha ido de menos a más.
The clouds of gray engulf the day / And overwhelm the town / It is no training rain to me / It’s raining roses down, escribía hace un siglo Robert Loveman, en su poema “The Rain Song”. El poeta también es autor de otro poema, “Georgia”, que fue canción del Estado, hasta que en 1979 fue sustituida por “Georgia on My Mind”.
Lluvia y Georgia. El sábado fue lluvioso en la capital, Atlanta, y en su East Lake Golf Club, donde se disputa el Tour Championship by Coca-Cola, último y determinante premio de la FedEx Cup.
La fina e incesante lluvia convertía en acuarela los desvaídos contornos del campo y de las figuras. Fantasmas mojados. Pinos escurridos. Y el público, masa metida en agua. Con los pies fríos no se piensa bien. Y con la ropa mojada muy pocos saben hacer pocos golpes en un campo de golf.
Cuando terminó la tercera ronda de este Tour Championship, la mejor tarjeta era -3. Para profesionales una gota donde solía haber chorros. Sí, el poema de Loveman, cobraba vida en la tierra que lo vio escribir. Y se cumplía su verso: las nubes habían engullido el día, como en una pintura William Turner, pero más apagados los tonos. Todo había sido devorado por el húmedo aire de Georgia. Era como un morirse sin color.
Sin embargo, es una verdad que hay cosas que con la lluvia se vienen arriba. No sé, la lista es muy larga, pero es axioma irrefutable que hay fenómenos que parecen esperar la lluvia para presentarse en todo su esplendor: la impertinencia de mi tía Alicia; la habilidad negociadora de mi prima Margarita; la bobalicona risa de mi primo Gonzalo y, como habrán comprobado, mi propia vertiente poética: dale lejos de su tierra a uno de Bilbao un día de lluvia y se pondrá tierno como un pan recién hecho y romántico como un Gustavo Adolfo Bécquer.
Definitivamente hay cosas que crecen con la lluvia: crecen los ríos y crecen los hongos (desde el boletus de Ulzama o el níscalo de la Alta Ribagorza al rebollón de Valdemeca en Cuenca). También crece la nostalgia, aumenta la venta de gabardinas y los catarros en los colegios.
Así, amigos, que aunque el panorama no invitaba a jugar bien al golf en Atlanta, (que se lo digan a Brandt Snedeker y su +5, o a Patrick Reed y su +7) hemos visto a algunos sostenerse bien y a otros subir en su juego.
Entre los que han aguantado bajo la lluvia tenemos a Henrik Stenson que con +2, consigue estar el domingo en el partido estelar. También se han sostenido debajo del paraguas Rory McIlroy (PAR, incluido un doloroso doble bogey en el último hoyo), y Paul Casey (+1).
Al campo le han ganado sólo una cuarta parte de los presentes, o, para que el diablo no se ría de la mentira, exactamente ocho de los veintiocho jugadores presentes. No es mucho, teniendo en cuenta que estamos con la crème de la crème del golf mundial en la última comparecencia del curso americano.
Y entre esos ocho gladiadores está el ejemplar humano que – como una seta, como río o una venta de impermeables – ha crecido con la lluvia: Jordan Spieth, la mejor tarjeta de la ronda: -3.
Jordan “El Retorno” Spieth, a quien no vimos bajo el sol de las ultimas contiendas; desaparecido en los calurosos greenes de pasados campos ha emergido, y su gorra blanca de Under Armour lucía bajo la lluvia como el yelmo de caballero matador de dragones. En un pis-pas se ha alejado de sus inmediatos perseguidores y ha dado caza a Henrik “Media Sonrisa” Stenson.
En los últimos cuatro hoyos el sueco hizo tres pares y un bogey (hoyo 15), y el joven norteamericano, dos pares y dos birdies (hoyos 15 y 18). O sea, todo un salto de vida para empatarle en el hoyo 15 y superarle en el 18. Por cierto, en una cosa es difícil superar a Henrik Stenson: en manners.
Cuando en un muy apurado hoyo 16, Jordan Spieth metió un putt de más de 7 metros para salvar el par, el europeo, con su media sonrisa y un pulgar alzado, felicitó a su compañero contrincante. No se ve mucho ese gesto y vale la pena.
Para el domingo los resultados dan tres partidos finales que parecen una pizarra de Ryder Cup; Rory McIlroy vs Zach Johnson; Paul Casey vs Rickie Fowler y, el partido estelar JordanSpieth vs Henrik Stenson.
Merece la pena verlo. Y no dan lluvia.
A health unto the happy / A fig for him who frets! /I t is not raining rain to me, /It´s raining violets, terminaba Loveman su poema a la lluvia georgiana.
Cierto, para mí no está lloviendo lluvia / están lloviendo violetas.