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VIENTO, SUDOR Y HIERROS

Tercera jornada en El Prat: Jorge Campillo y Sergio García ya están en Top 10

Nuevo paisaje en el Open de España: hay sólo 15 jugadores en una horquilla de 6 golpes, entre el -7 de los colíderes hasta el -1 de Miguel Ángel Jiménez en el puesto 13. Todo aparece abierto.

Hechosdehoy / José Ángel Domínguez Calatayud
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Sábado de viento, sudor y hierros: sólo 9 jugadores han terminado por debajo del par, es decir uno de cada siete. Sólo 3 jugadores hicieron menos de 70 golpes. Sólo 2 jugadores han subido más de veinte puestos en la pizarra: Jorge Campillo que trepó 21 y Sergio García que se disparó escalando 47 puestos. Y, finalmente, sólo uno ha hecho el mejor resultado de la jornada: otra vez Sergio García que ha entregado una tarjeta de 67 golpes, -5 del campo para un total acumulado de -2.
 
Y con estos resultados ya tenemos a los dos españoles en el Top 10, séptimos a 5 golpes de los colíderes James Morrison y David Howell, ambos ingleses que hicieron sendas vueltas de 68 y 69 golpes respectivamente.
Viento, sudor y hierros, el Open de España avanza. Terminada la tercera jornada un importante grupo de profesionales aspiran razonablemente a la victoria.

Veamos: hay 15 jugadores comprendidos entre el -7 de la cabeza con los dos ingleses citados y el -1 del puesto 13º. En esa horquilla hay firmas de prestigio como Miguel Ángel Jiménez (-1) y nº 72 del ranking mundial; Francesco Molinari (-5), que ya ganó un Open de España y es nº 71 del ranking mundial; los argentinos Emiliano Grillo (-4) y Ricardo González (-2) que están mostrando buenas maneras; el veterano de Sudáfrica Darren Fichardt (-4), que ha ganado en cuatro ocasiones en el European Tour, la última en 2013 el Africa Open.

En fin, súmese a estos todo el vigor de lo aleatorio en un campo preparado para ser difícil y con rachas cambiantes de viento y reforzaremos la convicción de que el golf es como la vida, bastante impredecible.
 

Ayer mismo, en estas páginas me lamentaba de la mala posición de los españoles. Y ya lo ven, de repente dos de ellos alcanzan los puestos de arriba y otro, el malagueño, podría tener un día de inspiración – capacidad le sobra – y poner nerviosos a los que pensaban ganar.
 
Viento, sudor y hierros, y el Open de España está abierto a las sorpresas. Y lo que ayer era imposible, hoy tienen probabilidades y mañana puede ser cierto. En golf, en jornadas como las que están sucediéndose en el recorrido del Prat, todo puede dar la vuelta.

Basta un hoyo. Basta un bunker, un cambio de viento, un soplo de inspiración o un arrebato de acierto. Si no miren lo de Rickie Fowler en el The Masters en el fin de semana pasado: cinco hoyos antes del final, no era nada más que un golfista “sobrevalorado” que nunca ganaba nada importante, y en cuatro hoyos hace sólo 11 golpes que al final le darían la victoria.
 

No es una moneda al aire, es algo todavía más inescrutable: es lo humano en el tiempo. Porque el hombre, “un espíritu en el mundo”, según expresión de Leonardo Polo, es capaz de producir resultados maravillosamente impredecibles. Así es el golf. Así es la vida que imita al golf.
 
Un milímetro en el swing, un súbito detenerse el aire, un suspiro, el click de una máquina de fotos, un aleteo, un segundo de retraso en el momento de atravesar la cabeza del palo por donde reposa la bola; esas y un infinito de cosas pequeñas pueden quebrar el tiempo y el espacio y cambiar los destinos. Circula por las redes sociales una espeluznante composición de micro-vídeos de instantes en los que los protagonistas se salvan de un atropello, de un choque de vehículos, de una caída de moto.
 
Y esos son los aleas visibles. Pero en la vida de todos los días, esa que imita al golf se pueden encontrar embriones de dramas, tragedias y aun comedias que dependieron de una partícula de lo invisible. No sólo es “serendipity”  (serendipia), no sólo son casualidades de asombrosos efectos, o descubrimientos hijos del azar.
 
No; es algo más sencillo, es la simple maraña de realidad, sueños, materia y libertad jugando el juego de la vida con la Naturaleza, esa hermana mayor de la humanidad que es también lo que tiene un tiempo determinado, aunque desconocido.
 
En la última jornada en ese campo cerca de la Costa Brava, sólo ganará uno, que será el probable o será el improbable, ¿quién lo sabe? Esa apertura a lo insospechado nos hace seres capaces de crecer. Es el Golf. Es la Vida.
 
¿Por qué no Jorge Campillo? ¿Por qué no Sergio García?
 

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