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La
trucha común autóctona en Madrid es cada día más difícil de encontrar. De hecho, si la queremos buscar maximizando las probabilidades de éxito, debemos centrarnos en el tramo más alto del río
Lozoya, en las sueltas del
Manzanares y algunos afluentes del
Jarama en su tramo más alto junto a la provincia de Guadalajara (el coto del río
Madarcos está vedado en esto 2015).
Eso no quita que no haya otros lugares donde tentar la trucha como los pantanos de Miraflores, Navalmedio o Navacerrada y por supuesto los dos intensivos que vamos a hablar en este artículo el embalse de La Jarosa y el coto de Santa María de la Alameda en los ríos Cofio y Aceña.
El mayor problema que ha sufrido y sufre la
Sierra de Guadarrama es la sobreexplotación. Desde luego los que la visitamos asiduamente para disfrutar de sus bosques y sus cientos de kilómetros de sendas que la jalonan cada día somos más respetuosos. Medidas como convertir buena parte de ella en Parque Nacional o el cierre de la
estación de esquí de Valcotos, en pleno corazón del parque, en la falda de Peñalara, suponen un claro avance.
Sólo recuperar este entorno (200 hectáreas de gran valor ambiental) ha supuesto 15 años de trabajos (se empezó en 1998 y se terminó en 2013) la plantación de 100.000 árboles y plantas y un gasto de 5,5 millones de euros. Pero si vemos el mar de urbanizaciones que rodean buena parte de la Sierra más allá de sus zonas más altas nos damos cuenta que la recuperación de muchas de estas areas es imposible.
Eso sucede con el río Guadarrama, que se convierte justamente en río pocos kilómetros antes en Cercedilla gracias a la confluencia de varios arroyos, especialmente el Arroyo de La Venta que nace en el precioso Valle de la Fuenfría. Aunque la orden de pesca de la Comunidad de Madrid señala como tramo vedado “los ríos de la Venta y de los Puentes, desde su nacimiento hasta la unión de ambos en el término municipal de Cercedilla, y la cuenca de ambos tramos fluviales” son muchos años andando junto a estos ríos y no ver ninguna trucha. Aunque la esperanza no se pierde.
El embalse de La Jarosa
Lo que si tenemos al lado de la localidad de Guadarrama es el
embalse de La Jarosa, ya desde hace unos cuantos años un coto intensivo que se ha especializado en
trucha arcoíris de gran tamaño. El entorno es increíble, el embalse está enclavado el valle en el que confluyen los arroyos de
La Jarosa,
Picazuelo o
Tomillar rodeado de un bosque de frondosos pinos y debajo de las cumbres de Guadarrama, la pesca también puede serlo aunque no esperes picadas garantizadas.
Como cualquier intensivo muchas veces los peces son caprichosos y dependen del momento de la repoblación, pero si capturamos una hermosa y combativa steelhead (la variedad de arcoíris con la que se repuebla mensualmente el coto) merecerá la pena. Si buscamos buenas capturas, a mi me ha dado buen resultado tanto todo tipo de artificiales a spinning como los grandes streamers a cola de rata.
Desde que es gestionado por la Asociación de Pescadores de la Jarosa junto a la Comunidad de Madrid el coto ha recuperado buena parte de su atractivo y al menos los pescadores. Actualmente hay un pequeño tramo sin muerte a la derecha del muro hasta el arroyo de la Jarosa, y el resto se permite la pesca con muerte y sin muerte. Aunque también podemos encontrar buenas carpas, sin duda la otra estrella de La Jarosa es el lucio. La Jarosa presume con razón de albergar lucios de enorme tamaño, en verano da gusto como se acercan a la orilla y atacan a poppers y a streamers, en invierno con aguas muy frías, hay que buscar profundidad.
Rumbo a Santa María de la Alameda
Para continuar con nuestra ruta de pesca en la
Sierra de Guadarrama volveremos nuestros pasos hacia Guadarrama para incorporarnos a la carretera M600 que une esta localidad con
San Lorenzo de El Escorial. Pasada esta localidad y después de subir el
puerto de la Cruz Verde, famoso especialmente para los moteros, llegamos al desvío de
Santa María de la Alameda, nuestro segundo destino de pesca en esta ruta de pesca en la Sierra de Guadarrama donde nos albergan dos ríos trucheros, el Cofio y su afluente el Aceña.
En mi infancia, si recuerdo perfectamente las truchas en este último, ello me llevó hace 20 años, cuando me iniciaba en el hábito de la pesca de la trucha a acercarme a este rio sin encontrar ni una sola pintona (tan sólo algunas pequeñas bermejuelas lo que atestigua la idoneidad de esta aguas). La escasez de las mismas en un entorno privilegiado llevó a que se constituyera este coto consorciado constituido en 3 tramos del rio Aceña y dos del Cofio, en el que se combinan tramos con y sin muerte, en el que pescar truchas arcoíris pero también comunes. Aunque el famoso Real Decreto de especies invasoras llevó a que se cerrara el coto está en plena actividad, ha vuelto a abrir y rebosa actividad. De hecho la Escuela de Pesca de la Comunidad de Madrid está en Santa María de la Alameda.
A diferencia de La Jarosa, si creo que estos ríos son perfectamente recuperables para la trucha autóctona, especialmente tengo esperanzas en la recuperación integral del Cofio desde su nacimiento hasta su desembocadura en el Alberche en el Embalse de San Juan. La demolición de la presa de Robledo de Chavela permitirá que todos los peces avancen libremente por el río, pero es necesario una medida más, el control adecuado de los residuos que del ganado vacuno vierte actualmente libremente al río y que se reflejó en los fangos que había en la presa de Robledo. Y por supuesto un esfuerzo de repoblación y sostenibilidad a realizar por las administraciones. Es un poco utópico pero existiendo buenas zonas para ello se debería considerar. Mientras tanto, podemos disfrutar de estos excelentes cotos intensivos.