Pintar sin peligro no es nada. Perdonar no es nada. Tocar la txalaparta no es nada. La sidra no es nada. La vida sin peligro no es nada. Los textos sin pliego no son nada. Las madrugadas tranquilas son mágicas. Las Navidades pasadas no son nada. Los enemigos públicos son preocupantes: tu enemigo personal es lo peor.
Que la tierra les sea leve y a los otros el cielo duro. ¿Qué estoy haciendo con esta historia? Pues ponerle final.
Dicen que el que no conoce la historia está condenado a repetirla. Bueno, pues yo la conozco, y esa cita me parece una sinsorgada.
Parodiando:
Hay gente que se lo piensa una vez, y son buenos
Hay gente que se lo piensa dos veces, y son mejores
Pero hay gente que se lo piensa tres veces, esos son los imprescindibles.
Poemando:
Si te digo que el café no te conviene
Es porque luego te pica
Y no me contestes que son manías mías
Antes tomabas té
Y ahora te ha dado por lo otro
¿Te parece consecuente?
Luego me dejas la cafetera quemada
Y a mis amigos no les gusta el café
Más que cuando lo haces tú
Porque no sé qué diablos haces
No sé cómo diablos lo haces
¿Podrías contarme tu secreto?
Anda niña, no seas mala,
Cuéntame cómo haces tú el café
Y así podré servírtelo
En la cama para desayunar
Con unas tostadas de pan con tomate
O mermelada de fresa
Si te place, anda.




