Pues bien, nadie lo sabe con certeza, aunque hay quien afirma que los mosquitos son recién nacidos y te escogen como su papá o su mamá.
Son mosquitos que gustan de olor de los cabellos, del reflejo de la luz en tu aura. Son tenaces, y nunca te abandonarán a pesar de que intentes espantarlos. Como una nube de estorninos, los mosquitos se dispersarán, pero luego volverán a unirse.
Eso sí, si te escondes en un lugar cerrado, desaparecerán confusos. Dirán: ¿Dónde está nuestra cabeza?
Y es que los mosquitos aprecian al ser humano durante siglos, y están en el planeta desde hace millones de años. No te extrañe que escojan tu cabeza para formar una corona de santo.
Y no me apetece escribir más, los mosquitos son demasiados y yo me voy a beber una sidra en una taberna oscura, fresca y sin adornos, como en una gruta de Neandertales y Homo sapiens, unidos por la sed.




