La parca nos acecha,
ella no pide cita,
no nos llama, nos grita
de nuestras propias almas despecha
un vistazo alrededor
eligiendo al próximo perdedor.
Muerte, juega la partida
partida en dos la esperanza,
de carne hecha la pitanza,
muerte ida, muerte ida…
La muerte juega al ajedrez
en un tablero al revés
aunque sólo sea por una vez,
por una vez tan sólo,
Dios es lo que es.




