Fue una mañana normal, como la de muchas familias, en la que los padres madrugaron para llevar al colegio a sus hijas. La diferencia estuvo en que Felipe de Borbón y Grecia y Letizia Ortiz colgaron el momento de ellos con sus hijas, Leonor y Sofía, en la nueva cuenta de la Casa Real en Twitter (@CasaReal).
Tras la imponente tormenta del caso Nóos -que dinamitó la relación del Príncipe con su cuñado Iñaki Urdangarin-, el abucheo recibido por Felipe y Letizia en el Liceo de Barcelona (que a ella le crispó), y el episodio de los elefantes y la princesa Corinna, llegaron días de tregua y paz. El balance de diez años, de una relación escrutada al milímetro, sigue en el punto sabio en que el Príncipe la situó. Es la búsqueda constante del equilibrio entre lo público y lo privado.
Con inteligencia, y su análisis didáctico, Don Felipe sabe mejor que nadie quien es su esposa. Al igual que el rey de Holanda -y los príncipes de Dinamarca, Noruega y Reino Unido- no buscó una aristócrata ni tampoco una princesa. No ha sido ni mucho menos por tanto para Letizia fácil pisar La Zarzuela y conocer en la intimidad, el día a día, con la fuerte personalidad del Rey en directo.
Pero eso es lo que buscaba el Príncipe y la mujer de quien se enamoró. Asumir los retos y desafiar a los tiempos y sus críticos. Han superado altibajos y crisis que han desatado fuertes rumores y aireado las capitulaciones de una eventual crisis, separación y divorcio. El morbo es inevitable y lo saben ambos con reacciones en las que a veces aciertan y otras patinan. La declaración fundacional de Felipe de Borbón y Grecia del matrimonio sigue intacta: "Queremos alcanzar el necesario equilibrio entre lo público y lo privado, entre las obligaciones -que lo son de por vida- y la legítima y necesaria vida familiar; sabiendo que nuestro trabajo requiere una serenidad, una dedicación, una constancia y una mesura tales que permitan hilar el tiempo político con el tiempo humano".
Dos lustros después, los Príncipes van ganando peso al igual que sus hijas, las Infantas Leonor y Sofía. Leonor, de 8 años, segunda en la línea de sucesión, comienza a tener una mayor presencia en actos oficiales. En la encuesta de NC Report para el diario La Razón, en este décimo aniversario, el 76,3% valoró positivamente el matrimonio.
El momento es también de tregua tras año y medio de zozobra con las hospitalizaciones del Rey, la preocupación muy seria por su salud, y el clima de suspense con Iñaki Urdangarin hasta que se produjo la comparecencia de la Infanta Cristina en los juzgados de Palma de Mallorca, un momento histórico. Todo lo sucedido llevó al Rey a perder popularidad. Y empató prácticamente a la Reina con el Príncipe en valoración en las encuestas.
El Príncipe sabe mejor que nadie que hay mucho camino por andar para que la Corona vuelve a los niveles de 1995, cuando era la institución mejor valorada por los españoles. El ranking cambio drásticamente (asunto que destacó Hechos de Hoy) con Guardia Civil, Policía Nacional, Fuerzas Armadas, medios de comunicación, Defensor del Pueblo y la Corona. En este décimo aniversario, los Príncipes están unidos y preparados para una nueva década de perseverar en el equilibrio de lo público y lo privado, y ejercer en su justo punto sus roles tanto él como ella.
Afinarlo no es fácil. Nunca lo fue para Don Felipe. Y él lo sabe con creces. Es un desafío de pequeñas y grandes tareas a las que ha sumado a Letizia con toda su ilusión. Lo más interesante en una pareja que quiere perseverar es hablar y reconocer los errores. Y hacerlo siempre en un clima de intimidad. Es, sin duda, una buena hoja de ruta.







