Justo el día de su 66º cumpleaños, a las ocho de la mañana, la policía llamó a su puerta y lo arrestó. El expríncipe Andrés Mountbatten-Windsor, hermano del rey Carlos III, fue arrestado el jueves por la mañana. Los agentes, de paisano, detuvieron al tercer hijo de Isabel II y Felipe de Mountbatten acusado de conducta inapropiada en cargo público, por sus relaciones y manejos con el pederasta Jeffrey Epstein. Otro golpe, y este puede ser letal, para la monarquía británica que ya parecía estar curada de espanto.
Andrés se acababa de mudar a Wood Farm después de que su hermano mayor, el rey, le echara de su anterior casa en Windsor. Según la BBC, los registros tienen como objetivo que la policía incaute documentos y busque direcciones tanto en la antigua residencia de Andrés en Berkshire, como en la actual en Sandringham.
Los medios de comunicación de todo el mundo se han hecho eco de la noticia. En especial, como es lógico, la británica. Hay titulares muy duros como “La caída de Andrés es culpa de la reina Isabel. Ella lo protegió hasta el final. La difunta reina Isabel juró servir a su nación, pero eso no tuvo importancia a la hora de proteger a su hijo Andrés.”, como asegura Stern. The Sun señaló que el rey Carlos está “horrorizado” por el arresto de su hermano, pero que la familia real cooperará en todo lo necesario y que “la ley debe seguir su curso”. “No sería correcto que yo hiciera más comentarios sobre este asunto”, dijo Carlos III tras la detención de su hermano.
El subjefe de policía Oliver Wright fue contundente. “Tras una revisión exhaustiva, hemos iniciado una investigación sobre una denuncia de abuso de poder. Somos conscientes del gran interés público en este caso y proporcionaremos información actualizada a medida que esté disponible”.
Según la prensa británica, Andrés podría permanecer detenido hasta 96 horas o ser puesto en libertad bajo fianza. La BBC enfatiza que “esto demuestra la seriedad con la que la policía se toma las acusaciones”.
De este modo, como narró Daily Mail, el exduque de York pasó su 66º cumpleaños bajo custodia policial en una celda “no más grande que un trastero de una casa adosada de tres habitaciones”. Y añade que no hay trato preferencial, ni puedes pedir un “upgrade” para una habitación de categoría superior, ni un menú mejor previo pago. “Te dan lo que hay. Calentado en el microondas”. Y nada de tarta de cumpleaños. Y el té se sirve en una taza de plástico.
El arresto se debe a nuevas revelaciones en los archivos de Epstein, que han supuesto un verdadero punto de inflexión. Según documentos recién publicados, Andrés podría no haber actuado únicamente en beneficio de Gran Bretaña durante su periodo como enviado comercial del Reino Unido (2001-2011). Se sospecha que el exmarido de Sarah Ferguson fue influenciado o controlado por Jeffrey Epstein durante sus viajes al extranjero.
Las reuniones oficiales de Andrés con representantes de otros países fueron presuntamente utilizadas por Epstein para su enriquecimiento personal. Además, Andrés podría haber revelado información gubernamental confidencial a Jeffrey Epstein, incluyendo datos sensibles sobre bancos.
The Guardian se cuestiona sobre si la policía podría interrogar a Andrés sobre sus presuntos delitos sexuales mientras se encuentra detenido bajo sospecha de mala conducta en un cargo público. Y la respuesta es que sí, según declaró a este medio un abogado especializado en representar a víctimas de agresiones sexuales.
En el Reino Unido, la mala conducta en el ejercicio de un cargo público conlleva una pena máxima de cadena perpetua. Es decir, la pesadilla sólo acaba de empezar.








