Sólo el drive. Sólo fuerte y lejos: largo. El campeón fue Tim Burke, un pedazo vivo de carne humana de 104,3 kilos y 1,84 metros. El angelito golpeó con el driver, y viento lateral, enviando la bola a 394 yardas (360,2 metros).
Con ese disparo venció a otro angelito de similar tonelaje y de nombre Jeremy Easterly que “solamente” llegó a las 386 yardas. En la web de la PGA dan cuenta de la información. También puede verse un vídeo.
Por mi parte cuando llegue a alcanzar los 200 metros con mi driver lo dejaré escrito con rotulador de oro en mi diario. Sería algo así: “Querido Diario: hoy ha sido el día más feliz de mi vida. Hoy, por primera vez en muchos años de golf, no sólo he alcanzado la calle sin irme al bunker, a los matojos, pinos y sabinas, sino que he dado el drive más largo de mi vida”.
De sueños también se vive. Poco, lo reconozco, pero gozosamente. Volvamos, pues, a la realidad: informaciones complementarias añaden que el tal Tim Burke tiene acreditadas distancias superiores a esta que le ha por segunda vez dado el título mundial de la especialidad.
En diciembre de 2013, cuando ganó por vez primera, él mismo contaba su más potente golpe a la revista Golf Digest:
“El drive más largo que he golpeado nunca fue en Denver. Se trataba de un evento de ‘Drive más Largo” en el que la red estaba situada a 420 yardas. Más allá de la red había otras 20 yardas, y luego un campo de heno. Di uno de esos golpes donde no sentí nada y vi que la bola iba recta. Luego desapareció. Nadie la vio descender, y, sin bola que medir, el juez hizo una cosa normal: ‘Eso ha sido O.B. (Out-of-bounds)’, dijo. Lance Reader, mi amigo de Krank Golf, dijo, "Esperen un minuto." Había en juego un premio de 500 dólares, y Lance insistió en que los oficiales buscasen bien la bola. Lo hicieron y la encontraron en el heno; la midieron a 440 yardas. ‘Tenemos un ganador’, dijo el juez. Y yo me embolsé el dinero”.
Comentábamos esta hazaña en la Terraza Oeste de la Casa Club a la hora de los martinis y un senior, veterano socio del Club que bebe zumo de arándanos, comentó socarrón.
.- Pues si pega ese golpe en nuestro Campo de Prácticas no sólo la saca del Club, sino que le da con ella a la señorita Begoña del Colegio de Highlands mientras vigila el recreo.
.- Sería una pena – participó otro senior bebedor de Cruzcampo –: puesto a llegar al Colegio de los Legionarios, mejor le atiza al maldito altavoz que avisa de todo ruidosamente mientras juegas el hoyo 8.
.- ¿Sabéis el chiste del articulista T. J. Auclair a propósito de este golpeador de bolas? – pregunta a la concurrencia un afrancesado joven MBA que bebe Perrier.
.- ¿Pas de tout? – responde el último en llegar con una copa de Martini seco.
Y nos lo cuenta el del agua Perrier.
El comentarista escribe en plan gracioso la siguiente conversación ficticia entre Tim Burke y Anirban Lahiri, que el pasado agosto ganó el drive más largo en el Whistling Straits con un golpe de 327 yardas.
Tim Burke: “Anirban: ¿has oído lo del nuevo Wal-Mart que van a edificar?”.
Anirban Lahiri. “No. ¿Dónde?
Tim Burke: “Entre tu bola y la mía”.
.- Jajajaja – se río a carcajadas el público asistente al imaginar la escena, justo en el momento en que llega la más hermosa criatura que pisa el Club, mi prima Margarita, quien había alcanzado a oír la broma.
.- ¡Sois como niños! – exclamó, mientras todos giraban la vista hacia mi deslumbrante pariente, vestida en rosa y blanco con su ropa de golf -. Siempre tenéis problemas de longitud. ¡Qué más dará!
.- Bueno, Margarita – se atrevió el del agua Perrier-, es que Tim Burke se ha embolsado 150.000 dólares.
.- Insensato – sentenció Margarita -, vuelve a estudiar el Máster y llévales el caso de Lahiri. Anirban Lahiri: ¡ese si que es un caso para Harvard!: un hindú, hijo de un médico de las fuerzas armadas, que empezó a la edad 8 años recogiendo bolas a su padre jugador aficionado. Hoy 20 años después está en el puesto 39 del Ranking Mundial – en el que por cierto no aparece para nada ese tal Tim – y que no 150.000 dólares, sino 500.000 dólares ha ganado este año en el PGA Tour y un 1.400.000 euros en el Circuito Europeo.
.- Gracias, Margarita gran información – balbuceó el del máster. Y para congraciarse con ella le propuso – ¡A ver cuando puedo ganarte un match!
Todos se la quedaron mirando, y ella con la vista por encima de las gafas de sol y las cejas enarcadas lo fundió en el sitio:
.- Cuando consigas, majo, no preocuparte de la longitud, sino de la precisión.