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EL TACTO Y SUS SECRETOS

Diversas formas de tocar y ser tocados, a veces duele, a veces se siente demasiado bien

Acaricias a la persona que amas, reaccionas al pellizco de alguien que no te cae bien... Investigadores descubren cómo el tacto produce emociones y los sistemas de nervios que existen para ello.

Hechosdehoy / Glenys Álvarez
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Acaricias a la persona que amas, reaccionas al pellizco inesperado de alguien que no te cae muy bien, agarras una cuchara, te quemas el dedo con la hornilla, le das masajes a los pequeños pies de tu bebé, tocas una melodía en el piano, agarras la taza con ambas manos para darle un sorbo a tu café, tomas la mano de tu mamá…

Todas estas acciones demandan un sentido en específico: el tacto. No obstante, no todas despiertan emociones en nosotros, no es lo mismo tocar la cuchara y usarla para mover la leche en tu café que tocar la piel de la persona que amas o pegarle una galleta al que te pellizcó, la diferencia está en las emociones que muchas veces despiertan.

En primera instancia, el tacto demanda atención y muchas veces, este sentido de alerta viene acompañado de una emoción. Sin embargo, sabemos que esas emociones no son iguales, no es lo mismo recibir una caricia que quemarnos con el fuego, la emoción que despierta es distinta. Pues bien, investigadores han estado estudiando estos sistemas nerviosos en la piel, para ver si son distintos y el papel que juegan en nuestro mundo social.

Ahora, científicos en Inglaterra han publicado resultados de estudios y experimentos con estos sistemas y nos dicen, en el diario Neuron Cell Press, que han encontrado unos nervios en la piel que sólo reaccionan a toques suaves con una conducción lenta. De hecho, el trabajo sugiere que en algunas condiciones, como el autismo, algo malo ha ocurrido en este cableado nervioso.

El sistema nervioso que responde a los toques suaves ha sido llamado Aferentes Táctiles-C (TC), y son muy similares a los que detectan el dolor, pero tienen una función opuesta pues estos nervios no trabajan con eventos que son amenazantes o que pueden dañar los tejidos, gratamente, estos nervios sólo reaccionan con estímulos táctiles gratificantes y agradables.

Ahora bien, las personas familiarizadas con el trastorno neurológico del autismo y sus grados, saben que el toque de algunas cosas en la piel del paciente puede generar episodios de angustia, una tela o tejido en específico puede invitar a momentos de ansiedad.

Algunos investigadores como Temple Grandin, profesor de ciencia animal en la Universidad Estatal de Colorado, quien ha escrito extensamente sobre sus experiencias con un individuo con autismo, ha remarcado que su falta de empatía en situaciones sociales puede deberse en parte a la falta de estímulos táctiles confortadores, no porque no lo hayan tenido sino porque su sistema nervioso no los puede procesar apropiadamente.

“Todavía no se ha podido determinar completamente el significado evolutivo que tiene un sistema de este tipo para una especie social”, dice Francis McGlone, autor principal de la Universidad John Moores en Liverpool, Inglaterra. “Sin embargo, estos recientes estudios están descubriendo que las personas con espectro autista no procesan normalmente el toque emocional, lo que nos lleva a la hipótesis de que un fallo en el sistema TC durante el neurodesarrollo puede impactar negativamente en el funcionamiento del cerebro social y el sentido de sí mismo”.

McGlone también señala que déficits en la percepción apropiada de caricias amorosas durante la vida temprana puede tener efectos negativos sobre una serie de comportamientos y estados psicológicos en la vida adulta. La idea principal de todos estos estudios es, por supuesto, descubrir la forma de desarrollar terapias para pacientes autistas y personas que carecen de una adecuada dosis táctil de amor cuando eran niños.

Más aún, el estudio y el tratamiento contra el dolor también podría beneficiarse con estos conocimientos ya que los nervios que reaccionan a las sensaciones placenteras interactúan con aquellos que envían las señales para el dolor, saber más sobre esta interacción podría proporcionar ideas sobre nuevos tratamientos para ciertos tipos de dolor. Para los investigadores, es tan importante tener un sistema para el toque emotivo y gratificante en la piel como tener uno que nos proteja de cualquier daño.

“En un mundo donde el toque humano es cada vez más y más raro debido al aumento de los medios sociales que conducen a la comunicación basada en no tocar y a las presiones económicas de la vida moderna que muchas veces reducen la oportunidad de tocar con amor a los bebés y niños mientras crecen, es cada vez más importante reconocer la importancia vital que tiene el toque emocional para toda la humanidad”.


– Glenys Álvarez, psicóloga y periodista científica dominicana, reside en Pittsburgh y publica más temas interesantes de ciencia en Editora Neutrina y Órbitas Científicas.

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