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CUALQUIERA ES SOMBRA

Con Tiger Woods en el Farmers Insurance, defiende título Jon Rahm

Si Rahm gana este domingo se eleva al primer puesto del Ranking Mundial, ese puesto que Woods ostentó durante años. Uno será luz, otros sombra. En medio, el sueco Alex Noren lidera la tabla.

Hechosdehoy / José Ángel Domínguez Calatayud
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Una docena larga de veteranos del golf almorzábamos en el comedor principal del Club. Se había terminado la fase deportiva de la jornada. Comenzaba la de almuerzo de confraternización. No les aburro con detalles: seguro que alguna vez en su club habrán tenido sesiones parecidas. Todo fue correcto, comme d’habitude. Nadie se salió de tono ni arrojó panecillos para llamar la atención del camarero. Como tantas veces, los ganadores querían explicar algún golpe virtuoso mientras otros, con resultados más modestos, procuraban desviar la conversación hacía la cría caballar, la lista de los mejores restaurantes o – algo más común – la merecida crítica al Presidente.

¿Qué presidente va a ser? El Presidente del Comité de Golf.

Un presidente de Comité de Golf es al cuerpo social lo que un gobierno a los males de la nación cualquiera que sea aquel y cualquiera que sea éste. En el perímetro del Club es el bouc émissaire, ese a quien desde el siglo XVIII se considera en la literatura francesa personne sur laquelle on fait retomber tous les torts, toutes les responsabilités. En inglés scapegoat y en español el chivo expiatorio.

La cabeza del presidente, como la del cabrito ofrecido sacrificialmente a los dioses, es la pieza a inmolar para calmar la justa ira de los dioses, sean estos tótems, deidades aztecas o señores socios de insaciable descontento y aburrimientos generacionales. Algo mórbido de arcaicas raíces. Claro que el presidente, como el Moncada de la  Venganza de Don Mendo, podría decir aquello de que “¡El Barón por buey tenido!…/No me gusta, no me gusta”.

Y entre tanta justa diatriba – ¡presidente dimisión! – surgió una calmada voz de sólo tres palabras y perfiles de un enigma. Aquel señor socio, sin elevar la voz, nos dejó en silencio al reducido grupo de comensales que estábamos cerca de él:
.- Cualquiera es sombra – dijo, sin más explicación.

Se ha escrito mucho sobre la luz y el sonido. También bastante sobre el silencio. Pero qué poco sobre la sombra. Ese nombre – Sombra, (Shadow Moon, en el original en inglés) – es el del protagonista de la perturbadora novela American Gods de Neil Gaiman. O, si preferimos la música, puede conmovernos, como a mí ahora, la voz de Ella  Fitzgerald cantando The Shadow of your smile (La sombra de tu sonrisa).

Pero ¿es cierto que cualquiera es sombra? Sí, cuando la propia mediocridad muestra su apariencia sin luz a los pies de otro cuerpo sólido. Sí, cuando galleamos del triunfo del que figura a nuestro lado. Sí, cuando renunciamos a iluminar nuestras capacidades. No nos atrevemos a ser luciérnaga porque fuimos creados para ser estrella. Una sombra posee una existencia prestada y dependiente. Y en la oscuridad la sombra está muerta. Pero todo puede cambiar. Una tenue luz, por pequeña que sea ahuyenta sombras y miedos.

También he conocido, ¡vaya paradoja!, a alguien que fue sombra luminosa. Se trataba de una mente preclara, de una alma limpia que se pegó tanto a la luz que transparentó toda la bondad, toda la alegría y la santidad de una persona excepcional. Pudo resplandecer, más eligió ser sombra de la mejor luz para arrimar aquella calidez a millares de hombres y mujeres.

Cualquiera es sombra, pero no todos valen para ser la sombra de un santo, un héroe o un campeón.

En esto estaba cuando el PGA Tour nos presenta el Farmers Insurance Open. ¿Quién es sombra? ¿Quién es luz? El campo de Torrey Pines, San Diego (California) se acuesta frente al Pacífico y allí se han dado cita Tiger Woods que reaparece; Ryan Palmer, que lideraba la clasificación tras dos días de competición.  Y, a mitad de competición, leíamos en el Top 10 nombres sombríos y nombres luminosos como Phil Mickelson, Jason Day, Toni Finau, el sueco Alex Noren, el muy experimentado Retief Goosen de Sudáfrica. También estaba el nacido coreano y ahora socio de aquel club Michael Kim.

Y por supuesto, Jon Rahm. Cualquiera es sombra. Y algunos sin despegarse de la suya ascienden hasta el sol para eclipsar – eso parece pretender el  de Barrica- al resto del golf profesional.

Aquí, en Torrey Pines obtuvo el año pasado su primera victoria. Después de dos días estaba ahora a un golpe del líder de Ryan Palmer. Pero un fin de semana da para mucho.

Y cualquiera es sombra.

El tercer día, el sábado – moving day le llaman – se movió dejando luz y sombra a falta de la ronda final. La luz iluminó al sueco Alex Noren (-11), que quedó líder del Farmers Insurance Open. La sombra fue la que abismó a Jon Rahm (-7). Anduvo peleándose con el campo, pero en el último hoyo, se oscureció sus swing y sumergió la bola en el lago cuando tenía todo a favor. Un doble bogey le dejó a cuatro golpes de la cabeza.

No es imposible que Rahm gane: será la lucidez frente a la sombras.
 
 

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