Vayamos por partes; por tres partes.
Primera parte
Empiezo a escribir en mi habitación del Ritz de Place Vendôme. No me pregunten que hace un chico como yo en Paris un viernes de enero. No me lo pregunten: yo se lo cuento. El que tenía que estar en la capital francesa era mi primo Gonzalo, que con el mal gusto que le caracteriza decidió infectarse de gripe y “renunciar” a acompañar a tía Alicia.
Mi vieja parienta, de la que depende en buena parte mi bienestar futuro – no sé si me entienden – programa un par de viajes al año a París. Ahora le tocaba asistir, invitada por Anna Wintour a la semana de Haute Couture. A estas cosas nunca voy; siempre consigo zafarme subrepticiamente. Este año le tocaba al equino de mi primo, pues Margarita lleva unos días en Singapur. Yo alegué la preparación de una improvisación que tengo dentro de dos meses en una tertulia política, así que Gonzalo sería el acompañante del “Terror”.
¿Y que hace Margarita en Singapur? Eso me preguntaba yo. Y le interrogué.
.- Nada, chico – respondió – ya sabes: los del SBMC que solicitan consejo.
.- ¿Eso tiene que ver algo con la moda?
.- Primo, porque te conozco, si no te diría que esa es una pregunta machista. SBMC, son las iniciales del Sumitomo Mitsui Banking Corporation y no me llaman por ser mona, sino porque tengo dinero y conocimientos de cómo invertirlo – me aclaró algo tensa con la barbilla por delante -. Cotizan en la Bolsa de Londres desde 1989 y ahora andan interesados en inversiones en cambio climático.
Yo, de verdad, me quedo pasmado con esta chica.
.- Además – añadió – me han citado en Singapur porque patrocinan el SBMC Singapore Open.
.- ¡Acabáramos! Cambio climático, cambió climático, tú lo que quieres es jugar un Pro-Am con Sergio …
.- Jajajajajajaja. Puede; ¿por qué no?
Y hasta Asia que se fue la prima, y el otro con la gripe asiática mutada a cepa B-Yamagata. ¡vaya Panorama que me espera!
Ahora, es viernes cuando escribo, llueve en Paris y tía Alicia está en el desfile de Chanel, de Ulyana Sergeenko, de Jean Paul Gautier o de vaya a saber que excéntrico diseñador. Me lo contará en la cena y diré a la tía Alicia que es que me parece “brutal”, detestable adjetivo que ahora se emplea para designar lo it, lo más de los más.
Segunda parte
Ahora escribo en el avión rumbo a España.
Es domingo y sueño con aterrizar en Málaga. Ya esta mañana de madrugada, me fui a recoger a Margarita al Charles De Gaulle. Volaba con Singapore Airlines. Su avión aterrizó a las 7:15 de la mañana. Esperaba encontrármela hecha unos zorros después de 14 horas de vuelo. Pero cuando apareció por la puerta de Llegadas deslumbró tanto que las luces del hall del aeropuerto palidecieron como tulipán holandés en congelador. Todos los rostros se volvieron hacia ella como si de la antorcha olímpica se tratarse.
.- Muac, muac- la besé en ambas mejillas y le dije – ¿has venido en el avión o te ha traído un estrella?: estás radiante, no parece que hayas dormido mal…
.- Como un lirón. Los de SBMC me habían reservado una suite en el avión. ¡Una pasada! Vamos una dormida de escándalo después de cenar a bordo un Singapore Satay preparado por Georges Blanc, ya sabes, el maître ese que conocimos en París hace dos años.
.- Eso es volar – añadí-
.- Y para tu Blog: me he visto los 27 hoyos de Sergio…
.- ¡No me digas! – suspiré de envidia.
.- Fabuloso. Te hago un pronóstico, a ti que andas con predicciones: Sergio García ganará otro grande este año. No sabes cómo está de confianza. ¡Si le entran hasta los putts más complicados!
Llegamos al Ritz con tiempo para un segundo desayuno donde me dio los detalles del partidazo del español mientras yo ingería huevos fritos con bacon, pastelillos, crepes, litros de café y otras cosillas.
Sergio García hubo de hacer en el mismo día 9 hoyos de la tercera ronda que se había suspendido (será el cambio climático) y los 18 de la ronda final.
El castellonense no cometió ni un solo bogey en el recorrido del Sentosa Golf Club (Singapur). Hizo cuatro birdies en los nueve hoyos que le quedaban por completar la tercera ronda y sumó otros tres en su última vuelta. Los últimos nueve hoyos los terminó al par. Probablemente no quiso arriesgar, consciente de que llevaba cinco golpes a los dos segundos Satoshi Kodaira y Shaun Norris.
Tercera parte
Llego a mi casa de Sevilla bastante tarde. Y esto lo escribo no en la tarde del domingo, sino a las dos de la mañana del lunes. Y no me importa porque he asistido a la segunda victoria – muy sufrida victoria – de Jon Rahm en el Circuito Americano. Ya hablaremos de lo que pasó en La Quinta en estos cuatro días, porque lo que me ha parecido épico es el desenlace en cuatro hoyos de desempate. En California se ponía el sol. Si no terminaba en ese cuarto hoyo habría que reanudar el Playoff el lunes.
Pero en este CareerBuilder Challenge mi vasco Jon no estaba para ganar a plazos. Andrew Landry se lo ponía difícil en cada hoyo de desempate. y ¡como ha ganado en madurez el jugador español!
¿Nervios? Un montón. Pero sobre todo una cabeza ordenada y una ambición bien armada, un juego consistente y un juego de putt muy ajustado. Jon es el segundo jugador más joven en ganar este CareerBuilder. El récord lo tiene Jack Nicklaus. "Me gustaría ganar un torneo en el PGA Tour a la antigua usanza y no estresarme en los últimos hoyos. Pero, para ser sincero, no podría haber soñado con una mejor manera de hacerlo. Torneos como este construyen carácter", afirmó Rahm, tras su victoria.
Si Margarita apuesta porque Sergio García gana un major este año, yo apuesto por Jon Rahm. Doblete de lujo español. O, con lenguaje de tía Alicia, Haute Couture del golf de España.






