Hace ya 30 años que Juana de Aizpuru nos envió unas invitaciones a la Redacción de la revista en la que trabajaba para asistir a la primera gran feria de arte que se celebraba en Madrid. Corría el año 1982, el de las elecciones ganadas por Felipe González por amplia mayoría, el del Mundial de Fútbol de España y de Naranjito, mascota que en su día fue vilipendiada y tachada de engendro y ahora buscada por multitud de coleccionistas.
Tres décadas después de aquello, aprovechando una invitación del director de arte de El Mundo, fui a colarme otra vez en la fiesta de este gran mundo de vanidades en las que se ha convertido cualquier feria de arte que se precie. Y ésta nuestra, no lo es menos. Hay que estar presente, para ver y sobre todo para ser visto.
La invitación me llegó para participar en el foro Todo el arte de El Mundo, organizado por el diario. En casi 5 horas, y a la carrera, he podido disfrutar de algunas excelentes obras de grandes pintores y de artistas noveles, pero también me dio tiempo a ver mucha basura colgada, tanta, como la que había depositada en las papeleras situadas en los pasillos de la feria.
Esta mañana, con las prisas, lo que menos me preocupaba eran las galerías y sus representados. Cuando voy sin tiempo me paro unos instantes si algo me llama la atención. Y eso siempre ocurre cuando “me cruzo” con un Gordillo o un José Manuel Ballester. Entonces aminoro la marcha y disfruto unos instantes imaginando que están colgadas en las paredes nuevas de mi última reforma. ¿No querrán dichos autores dejarlas depositadas por un largo tiempo en mi casa? ¡Prometo custodiarlas como se merecen!

A mi me gusta, pero ¿cuántas trituradoras de papeles se habrán tragado este tipo de obras de arte?

No se quién firmaba la obra de la izquierda, era cinta plástica negra de embalar adherida a la pared. ¿Tendrá precio la obra? ¿Como la desmontarán y embalarán para su transporte?

El señor que posa desnudo blandiendo dos grandes cuchillos, mira a los visitantes con cara de pocos amigos. ¿Estará enfadado?

Una tribu muy pintoresca. Ellas tatuadas hasta las cejas, él con el lienzo de su escultural cuerpo sin una pincelada de color.

De Luis me gusta todo. Pocos pintores vivos tienen un sello tan particular. La obra de Luis Gordillo se identifica a una considerable distancia.

Nuevos materiales para nuevas manifestaciones artísticas. Grandes cuadros de plástico y resinas transparentes con manchas de color.

Laberinto de madera. Me llamó la atención el lienzo vuelto y el original e interminable bastidor de madera de pino. Olía a resina de los pinares segovianos.

Una pequeña isla por los aires. El ecosistema maltratado y pendiente de un hilo está a punto de saltar en mil pedazos. Mientras, un galerista está a punto de cerrar una venta. Al fondo, los protagonistas de un cuadro se retozan por los suelos.

Maderas impresas. Una fotografía, de lo que parece ser una manifestación del siglo pasado, está apoyada en el suelo. No sé si el artista la concibió para estar así o es que aún no la habían podido colgar.
Fotos: © FranjaMelero
FranjaMelero está compuesto por Francisco Javier Melero y Juan Carlos Melero. En 1981 se creó el grupo multidisciplinar Franja desde la revista La Luna de Madrid. En el año 2000 comenzó una nueva andadura desde el Centro I+D de la Estampa Digital en la Calcografía Nacional. Desde entonces más de 220 artistas de diversos países han recibido asesoramiento para crear, con las nuevas herramientas informáticas, obra gráfica.
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