Desde este blog de Neuronas Off-Line hemos hecho referencia a menudo a la memoria afectiva, aquella que más tardan en perder los enfermos de Alzheimer. Pueden haber olvidado quienes somos pero siguen siendo receptores al afecto que les demostramos.
Es indudable que una de las mejores muestras de cariño es un buen abrazo, un abrazo dado con sentimiento, con el corazón además de con el cuerpo.
Para reafirmar la importancia que tienen los abrazos, para todos y especialmente para aquellos que difícilmente se relacionan con el mundo, vamos a ver los efectos concretos que un buen abrazo produce.
– Afecta a la oxitocina, la llamada molécula del amor. Esta hormona además de estar relacionada con patrones sexuales, actúa como neurotransmisor en el cerebro, ayuda a establecer relaciones de confianza y generosidad y establece patrones de conducta maternal y paternal.
– Es un estupendo remedio contra el estrés y la ansiedad. A ambas cosas pueden estar sometidos aquellos a los que cuidamos, por lo tanto tendrá para ellos un efecto terapéutico.
– Libera en nuestro sistema nervioso dopamina, un neurotransmisor que está relacionado con el comportamiento y la cognición. Es responsable de la motivación, el buen humor, la atención y el aprendizaje, entre otras cosas.
– Equilibra el sistema nervioso, relajando y tranquilizando.
– Aumenta nuestra capacidad de paciencia… y la de nuestros familiares enfermos.
– Ayuda a sobrellevar mejor los malos momentos, las tensiones o los dolores. Es un buen calmante natural.
– Fortalece la autoestima del que recibe el abrazo, un modo fácil y seguro de hacer sentir mejor a quien queremos.
– Tiene un importante efecto de refuerzo del sistema inmunológico. Hay evidencias en investigación de que un ser humano no puede vivir sin ser abrazado. Su desarrollo y salud se debilitan hasta extremos de enfermedad.
– Es la mejor muestra de nuestro amor y nuestro apoyo a quien lo recibe.
– Y, finalmente, es el modo más efectivo de comunicar emociones sin tener que decir una palabra. Cuando hablar se convierte en una difícil tarea no hay un modo mejor de expresarnos con claridad.
Si abrazarnos tiene tantos efectos positivos, es barato y muy fácil hacerlo…¡vamos a abrazarnos cuanto más mejor!. Y con más razón aún si quien recibe nuestros abrazos es una persona querida que sufre Alzheimer. Quizás no nos respondan pero percibirán nuestro cariño y eso les estará ayudando a sentirse mejor.





