Madrid está de enhorabuena. El Museo Thyssen de Madrid acoge desde el próximo 22 de octubre hasta el 18 de enero de 2015 la primera gran retrospectiva dedicada al diseñador Hubert de Givenchy, una selección de algunas de las mejores creaciones del diseñador francés con la que este museo abre las puertas al mundo de la moda.
Dicha exposición tiene la particularidad de tener como comisario al propio Givenchy y ofrece un enfoque de sus colecciones a lo largo de medio siglo, desde la fundación en 1952 en París de la Maison Givenchy a su retirada profesional en 1996.
Los vestidos que diseñó para algunas de las personalidades más importantes del siglo XX, como Jacqueline Kennedy, la duquesa de Windsor, Carolina de Mónaco o la que fue su musa y amiga Audrey Hepburn, sus creaciones más originales como la blusa Bettina o el vestido saco o sus admirados diseños de prêt-à-porter, concepto que él mismo creó en 1954, se mostrarán junto a un conjunto de obras de diferentes épocas y estilos de las colecciones del Museo Thyssen-Bornemisza.
Esta exposición es "una novedad absoluta", ya que se trata de la primera vez que la pinacoteca abre sus puertas a la moda, una temática que el museo introduce y que le gustaría retomar de vez en cuando, aunque no en la programación de todas las temporadas, explicó el director artístico del museo, Guillermo Solana.
En palabras del diseñador, la exposición ha sido concebida como un homenaje a los que han trabajado con él, a los artesanos de alta costura, a su maestro Balenciaga, y a sus clientas: “La moda es parte del arte. Es la vida misma. La alta costura ha de ser irreprochable y estar bien hecha, pero ha vivido ya su tiempo. Yves Saint Laurent fue su punto y final. Ahora existen las modas, no la Moda”.
Asimismo, recordó que cierta melancolía a Audrey Hepburn, a la que conoció en la preparación de los vestidos de Sabrina, y a la que describió como una persona “íntegra, generosa, bella, talentosa, excepcional y cercana que sabía, como buena bailarina, moverse y llevar los trajes como nadie”.
La famosa blusa Bettina creada en 1952 de volantes rematados en bordados y falda de lino, color tabaco abrió la muestra que inmediatamente después dio paso a una sala en la que predominaban los colores más oscuros y los diseños protagonizados por lana, ante y franela, que forman parte de la sala titulada Elegancia y sencillez. Junto a estos modelos, también se encuentra el de László Segmentos de círculo.
En la sección siguiente se da paso al negro y a la sofisticación. En ella se podrá disfrutar del negro en todas sus variantes así como su máxima expresión en varios tejidos y texturas como el satén, el lamé o el terciopelo. Abalorios, bisutería y complementos que acompañan a los trajes, con motivos de oro, bronce, metal y nácar, también son protagonistas.
En la cuarta sala, la protagonista es su musa Audrey Hepburn. Con diseños en tonos rojos, negros y coral, el montaje de la exposición recorre los trajes más importantes que vistieron a la actriz y bailarina, como el vestido que lució en la película Desayuno con diamantes, todo un lujo para los asistentes.
El color de la vida y La influencia del arte son las dos salas más coloridas y atrevidas de la muestra. Con influencia de pintores como Miró, Givenchy crea modelos llenos de detalles y motivos artísticos de corte vanguardista. Sus trajes de novia finalizan el recorrido de esta interesante exposición.






