Música sobria; una luz matizada en la sala; un callar comprometido y las palabras de Claudia Hernández desde el ambón pidiendo a los asistentes para el alma de Emma Villacieros algo original, algo que parecía olvidado: unas oraciones.
La que fuera Presidenta de la Real Federación Española de Golf (RFEG) desde 1998 a 2008 fallecía el pasado día 9 de mayo. Y en vez del, tan repetido como escasamente útil para un muerto, minuto de silencio, la anfitriona del acto, valor y figura, nos pide una oración: “Pues con mucho gusto, Claudia, aquí empiezo mi responso: ‘Ne recorderis…’, y me quedo más confortado”.
.- Oiga – puede decirme alguien con todo derecho – que yo no soy de rezar y prefiero el minuto de silencio.
Pues nada, amigo – le podría responder con idéntico derecho – estese calladito mientras los demás hacemos algo tan perfectamente constitucional como elevar plegarias por los difuntos.
Y este acto de natural piedad humana ocurría en los prolegómenos del I Encuentro Empresarial de la Asociación Española de Campos de Golf (AECG), joven institución de menos de tres años que ya reúne a propietarios de 130 campos de golf.
Parece que la cosa nació cuando los que rigen campos de golf en España quedaron más que satisfechos – o sea, hartos – de tener que negociar con el mismo Convenio Colectivo que sirve para regular, gimnasios, piscinas, canchas de voleibol, ceniceros de petanca, cuadriláteros de wrestling o salas de musculación. “Pero, Señor – debieron pensar -, ¡qué tenemos que ver con toda esa abigarrada tropa”.
Y la verdad es que nada. Bueno sí: toda esa actividad cae bajo el paraguas de la palabra “Deporte”. Y, por tanto, a mezclar todo. Hala, a hacer un gazpacho que tenga peras, tomates, nísperos, bananas, trozos de pino y resina de roble: ¡cómo todo eso está bajo el paraguas de la Botánica, pues todo igual!
Qué gran día ese en que los políticos – da lo mismo progresista que conservadores, liberales que bolivarianos de hipoteca de 600.000 euros -, que gran día, digo, aquel en que no haya que estar explicando que igual no es lo mismo que igualitario; que cada cosa tiene una misma dignidad en origen – cuando la tiene – pero que la diversidad genera una igualdad modulada: tratar desigual a los desiguales en todo aquello en que, legítimamente, son diferentes.
No asistí a todo el I Encuentro Empresarial de la AECG, pero sí a la sesión inaugural que me pareció… una sesión inaugural. Sevilla es la ciudad que mejor organiza actos inaugurales, entre otras razones porque tiene un montón de Congresos, un montón de políticos de al menos cuatro niveles, un montón de palabras que decir, pero – y en esto gana a Madrid, Barcelona y hasta Bilbao – un montón de arte para decir las cosas.
Políticos aparte – a los que hay que agradecer presencia y apoyo – el alma de todo esto ha sido y es, con su tesón y su capacidad de trato fuerte y cordial, Claudia Hernández, empresaria, joven madre de familia, perteneciente a una estirpe de empresarios e hija de Elías Hernández impulsor y propietario del Real Club Sevilla Golf, institución que tiene uno de los mejores campos de golf, unos socios estupendos y una inspiradora Terraza Oeste de la Casa Club, fuente inagotable de sugerentes “crónicas golfianas”. Ni tía Alicia, ni mi primo Gonzalo, ni su riquísima esposa Tricy, ni la sublime prima Margarita habrían ocupado un línea de literatura si no es gracias a esta Terraza y al resto del campo de golf.
Volvamos a la sesión inaugural de ese encuentro de la AECG. En un momento protocolariamente establecido tomó la palabra Gonzaga Escauriaza, presidente de la Real Federación Española de Golf.
En síntesis dirigió a los propietarios y directivos del golf lo que es un lema para él: 3 Verdades y 3 Mentiras sobre el Golf. Son tres más tres palabras-fuerza destinas a ser divulgadas para revalorizar el golf en el imaginario social español: tres fonemas para grabar el valor del golf de modo sencillo y, al parecer, comunicativo.
Las tres Verdades a sostener son: el golf es Salud, el golf crea Empleo y el golf genera Riqueza. Las tres Mentiras a desmontar son: es Caro y Elitista; acaba con el Agua y perjudica al Medio Ambiente.
Chapeau: lo explicó con brevedad y convicción. No puedo estar más de acuerdo con todo. Con todo menos con la segunda parte de la primera mentira. El golf, ciertamente, puede practicarse toda una vida y el coste total será razonable: incluso una inversión. Hasta ahí es verdad que es mentira que sea caro.
Pero lo que no me cabe en la cabeza que la RFEG se empeñe con entusiasmo en convencer que no es elitista el golf. Entonces, ¿que irán a decir que es?: ¿cutre? cani? ¿choni?, ¿de marujeo? ¿popular? ¿de chusma? ¿ordinario? ¿vulgar? A lo peor van a tener razón por lo que se empieza a ver en algunos campos.
Pero como origen y destino el error de pretender aparentar no ser de élite es mayúsculo. Señores, señoras, amigos todos: cada bicho viviente con una ambición un poco más digna y alta que la de pertenecer al grupo de televidentes de Sálvame lo que quiere son referencias, modelos y personas que encarnen y vivan auténticos valores ya sean educativos, culturales, espirituales o deportivos. Y esas personas son la Élite. Quizás falten líderes, pero lo que la sociedad está necesitando con urgencia son élites.
La verdadera igualdad no consiste en cortar la cabeza a la élite, sino de que todos tengan la igual oportunidad de aspirar a ser y comportarse como una élite, a aquella élite que uno elige. Y la del golf es tan válida como la de los toros o de la Real Academia Española.
Digo, que si no tenemos miedo a pedir una plegaria por una difunta, menos pavor habría que exhibir para ser y comportarse en todo momento como una dama y como un caballero. Seamos élite. Tiremos de España para que sea una país de élite, admirado y emulado.






