Seis jugadores comparten la primera posición en The Players tras la primera jornada disputada este jueves: Webb Simpson, Dustin Johnson, Chesson Hadley, Matt Kuchar, Patrick Cantlay y Alex Noren, todos ellos con 66 golpes, seis bajo par. Buen comienzo de Sergio García y Jon Rahm (-4).
Pero comencemos por el principio. Ponte Vedra Beach (Florida), 17 de junio de 1942; un grupo de cuatro saboteadores nazis desembarca de una lancha neumática procedentes del submarino U-584. El equipo estaba encabezado por Edward John Kerling, de 32 años; tanto él como el resto de la cuadrilla – Herbert Hans Haupt (22), Werner Thiel (35) y Hermann Otto Neubauer (32) – habían vivido durante años en Estados Unidos y alguno de ellos hasta tenía nacionalidad norteamericana.
Enterraron en la arena varias cajas impermeables con dinero, explosivos y otro material para sembrar de destrucción y muerte distintas ciudades del continente: había comenzado la Operación Pastorius.
Todos los hombres vestían uniformes alemanes al momento de desembarcar con el propósito de ser tratados como prisioneros de guerra si eran capturados. Más al norte de la misma costa otros cuatro saboteadores tan entrenados como ellos se disponían para la misma acción. Pero uno de ellos delató a todos antes de que se reunieran en la ciudad de Cincinnati. Fueron detenidos por el FBI el 23 de junio de 1942 sin haber perpetrado ni uno de los actos previstos.
La elección de Ponte Vedra como lugar de entrada era óptima, pues entonces no era como hoy un lugar frecuentado y distaba poco de Jacksonville, desde donde, vestidos de paisano y sin acento que los delatara podían alcanzar sus objetivos. Pero, ya lo hemos dicho, uno de ellos se sintió incapaz de ejecutar las destructoras órdenes. Aquello estaba condenado al fracaso y duró seis días.
Ahora en tiempos de paz y en sólo cuatro jornadas veremos en el mismo escenario de Ponte Vedra luchas deportivas. Vamos a disfrutar del The Players en el recorrido del TPC Sawgrass donde éxito y fracaso sólo tienen sentido deportivo. Se trata del torneo mejor dotado, fuera de los majors, y su prestigio no deja de crecer.
En el turno de mañana de la primera jornada ya habían puesto -6 en la pizarra los líderes provisionales: Dustin Johnson, Webb Simpson y Alex Noren.
Parecía que el viento del Atlántico que batía las verdes calles del recorrido del TPC Sawgrass iba a dificultar a los de la tarde alcanzar la cabeza. Sin embargo, el golf es como la vida: si algo se pone cuesta arriba son los esforzados quienes lo consiguen. Eso, esfuerzo y acierto, es lo que tuvo enseguida Charl Schwartzel para ponerse ya a media vuelta con -5.
Y mejor que el sudafricano, Chesson Hadley fue el primero de esta 35ª Edición en poner el -7 en el tablero de resultados. Empezaba fuerte el The Players de 2018. Es el mejor de los torneos de esta parte de la temporada y a él acuden los mejores del mundo. Del Top 50 sólo ha faltado uno y por lesión de última hora; el miércoles se retiraba Paul Casey y deja sitio a un suplente.
Del resto luchaban con ahínco estrellas como Tiger Woods, Jason Day, Rickie Fowler y un extrañamente vestido Phil Mickelson. Me explico: en vez del generalizado polo, su torso lo cubría un camisa blanca, abotonada desde el segundo botón del cuello hasta abajo. Como una camisa de vestir, pero con los logos de sus patrocinadores.
Si uno se fijaba bien, más que una camisa para golf asemejaba una camisa de fuerza a la que le hubieran quitado únicamente las cinchas o correas con las que inmovilizan al paciente. Vamos, una camisa adaptada para el deporte lo suficiente para que gente como el ministro español de Justicia no se viera tentado de caer en ese vicio que se le está haciendo crónico. Sí, Phil podría parecernos este jueves un jugador con un “problema singular”, pero más debido al aliño indumentario que por el uso de indebido del raciocinio.
De hecho, tía Alicia, ha recibido con regocijo la visión del zurdo americano y ha pedido hora en Derby – tienda de ropa de caballeros – para comprarle unas corbatas a juego con el resto de la vestimenta. Efectivamente, tía Alicia compra en sitios donde le dan cita, asiento y dosis doble de paciencia.
Este primer día del The Player ha sido estupendo, soleado y lleno, eso como siempre, de público entusiasta. Ha sido muy gratificante ver al veterano Steve Stricker jugando entre los mejores, gozar de la sonrisa de Matt Kuchar y, en general del juego de los tres españoles: Rafa Cabrera Bello, Jon Rahm y Sergio García.
Concretamente el de Castellón, aprovechando que no le tocaba dar el biberón a Azalea, ha jugado de escándalo alcanzando el liderato, entonces otra vez en -6, allá por el hoyo 13. Nada mal. Es cuestión de perseverar. Peor lo tuvo Rafa Cabrera Bello, que al final alternó birdies y bogeys y terminó la primera jornada en el puesto 55 con 71 golpes (-1).
Si pusieron el nombre de Pastoruis a la aventura apuntada al comienzo de esta aportación es por Francis Daniel Pastorius, fundador del primer asentamiento alemán en Pensilvania (Germantown 1683). El fuerte carácter de aquel alemán impulsó el progreso. Escribió para animar a sus compatriotas a emigrar a la naciente gran nación. “Es algo asombroso – les decía – lo rápido que, por la bendición de Dios, avanza e, imperceptiblemente, crece día a día”.
Nos quedan a nosotros tres días de The Players para ver al vencedor.






